El Guevarismo en marcha

26.Feb.08 :: Opinión Guevarista

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Semana de trabajo voluntario en Bella Unión

Entre los días 13 a 20 de enero se desarrolló en la ocupación de 36 hás. de tierra por parte de 6 familias cañeras en B. Unión, la primer semana de trabajo voluntario de jóvenes de Uruguay y Argentina.



La experiencia del fin de semana de trabajo voluntario realizado en setiembre pasado, en apoyo a los “peludos” que ocupan tierras en Colonia España, a 15 km de Bella Unión, sirvió de puntapié inicial para organizar una actividad solidaria, colaborando en las tareas del campo, de mayor participación y extensión.
En este marco decidimos iniciar la organización de una actividad de trabajo voluntario para el mes de enero, en el que coinciden las licencias laborales y estudiantiles de muchos de los que participaríamos.
Es así que les planteamos a los compañeros en Argentina, de la Juventud Guevarista (JGA) y del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR) conformar las Brigadas Juveniles de Trabajo Voluntario en Apoyo a los Peludos Ocupantes de Tierras. Corresponde aclarar que aquí en Uruguay hicimos extensiva la invitación a otros grupos juveniles con los que ya habíamos coordinado acciones, pero por diferentes razones no nos pudieron acompañar.

Itacumbú

Indudablemente no fue sencillo para una organización pequeña como la nuestra organizar un campamento a 600 km de la capital, que pudiera garantizar todas las necesidades de veinticinco jóvenes que estarían allí toda la semana. Pero gracias al esfuerzo de nuestros militantes, así como el apoyo y la participación de los compañeros del MRO-FRAS, el apoyo de sindicatos (como ADEOM y SUATT) y agrupaciones sindicales (810 de AEBU), así como militantes sociales y políticos que aportaron adquiriendo las Agendas Militantes.
El lugar que elegimos fue a orillas del Arroyo Itacumbú, a 2 km de la ocupación y a 17 km de Bella Unión.
La elección tuvo que ver con varias razones. Primero, por el significado de ese lugar, donde el 3 de setiembre de 1961 se fundó la UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas), y desde donde, en 1962, se llevaron adelante acciones contra los rompehuelgas pertenecientes al sindicato amarillo que trabajaba para la patronal, mientras los peludos reclamaban mejoras de condiciones laborales y pagos de adeudos salariales. En los montes del Arroyo Itacumbú se concentraron los peludos para tomar medidas contra los gerentes de CAINSA (ingenio azucarero de capitales yanquis), a quienes mantuvieron secuestrados en la gerencia de la empresa mientras cientos de trabajadores tomaban las instalaciones en reclamo de sus derechos. Los gerentes tuvieron que ceder frente a la medida de los cañeros. Desde allí también se planificó y partió la primera marcha cañera a Montevideo en 1962, con la consigna “por la Tierra y con Sendic”.
La segunda razón por la que elegimos ese lugar era porque nos quedaba cerca de la ocupación y además nos permitía tener acceso al agua del arroyo, indispensable para poder soportar más de 40º de temperatura.

Objetivos del campamento

Además de las tareas de trabajo en el campo el campamento contaba con otros objetivos. Uno de ellos eran los debates políticos entre los jóvenes, con participación de los “peludos”. También nos interesaba el hecho de compartir experiencias de lucha entre las distintas delegaciones, así como la convivencia una semana entre veinticinco personas de dos países diferentes. Por último nos interesaba establecer relaciones de camaradería y solidaridad con los peludos y trazarnos, como conclusión de toda la experiencia, un determinado grado de acuerdos para un accionar coordinado en ambas márgenes del Uruguay, que tendría como centro la lucha por tierra, pero también otros asuntos.
En la ocupación realizamos tareas en los cañaverales y en la huerta. En ambos lugares nuestra tarea fue quitar los yuyos que, a medida que crecen y se expanden, les disputan el agua a las cañas, que están actualmente en período de crecimiento. También realizamos la siembra de boniatos en la huerta.

El Hombre Nuevo en práctica

Una de las conclusiones a las que arribamos es que la lucha por la formación del Hombre/Mujer Nuevo/a está vigente y es posible de llevar adelante. Y decimos esto por lo que fue toda la experiencia del trabajo, los debates, las charlas, los intercambios, la convivencia, tanto entre los jóvenes como entre nosotros y los peludos. Porque estas seis familias de peludos son un verdadero ejemplo en la lucha por los hombres y mujeres nuevos, sobreviviendo en un aislamiento brutal. Ya que no solo están aislados por la seudo izquierda gobernante, sino que también por parte de la izquierda que no es gobierno (tanto de dentro como fuera del FA).
Este aislamiento y persecución por parte del gobierno y del FA hacen que aumente su endeudamiento para poder trabajar y que este crezca tanto que hace que prácticamente todo lo producido esté hipotecado. Pero esto no doblega los peludos, porque su lucha no es solamente por un trozo de tierra para trabajar, sino que es una demostración cabal de que se puede trabajar, producir y distribuir sin patrones. Se puede planificar y organizar el trabajo sin el intermediario burgués. Su objetivo es a la vez económico y político.
También los jóvenes guevaristas orientales y argentinos demostramos que se pueden construir esos hombres y mujeres nuevos. Que se puede trabajar en forma solidaria y voluntaria sin esperar nada a cambio, cuando la causa es la emancipación de los trabajadores y la construcción de proyectos colectivos con independencia de patrones y gobiernos burgueses. Que además de trabajar se puede estudiar, debatir y proponer soluciones, desde los jóvenes hacia todo el pueblo. Que además, ese trabajo y el estudio y el debate se pueden organizar y planificar en forma autónoma. Que además se puede convivir en forma fraterna entre veinticinco personas con diferentes experiencias y aptitudes, con diferentes orígenes sociales y nacionales, pero con un mismo objetivo: la lucha por la revolución, por la emancipación de los trabajadores y el pueblo, por el Socialismo.
Entre esos jóvenes habían trabajadores y estudiantes. De diferentes provincias de Argentina (Buenos Aires y Entre Ríos) y de diferentes departamentos del Uruguay (Montevideo y Rivera).
Hemos puesto en práctica buena parte de lo que llamamos “Guevarismo”. Se practicó el internacionalismo proletario militante. Se planificó el trabajo y se distribuyeron tareas y responsables sin necesidad de patrones; con la disciplina, la creatividad, iniciativa y esfuerzo que brota de la conciencia y el convencimiento ideológico. Se debatió con fraternidad y se defendieron posiciones con argumentos ideológicos y políticos. Se trabajó con ahínco, responsabilidad y entusiasmo; se practicó la emulación socialista, que no es otra cosa más que el esfuerzo por la superación en el trabajo y la competencia fraterna con el compañero con el objetivo de avanzar colectivamente y cumplir (o superar) las metas planteadas.
Esta experiencia nos ha demostrado que el socialismo es viable, que la revolución es posible y necesaria y que se pueden construir hombres y mujeres con nuevos valores. Que los trabajadores podemos producir y distribuir sin burgueses, y que las tierras y fábricas deben estar en manos de quienes las trabajan. Que los trabajadores nos podemos autoorganizar para “recuperar” para el pueblo los medios de producción en manos de los burgueses y que podemos gestionar con éxito esos medios.