´Camino allanado, LUC andando, contra el aumento de las penas contra los jóvenes que el capitalismo margina

13.May.20    Noticias y actividades
   


La LUC que presentó este gobierno multicolor es un claro avance del ajuste, de la represión, de la criminalización de las protestas y de las luchas legitimas de la clase trabajadora, es un claro avance de la agenda política aliada al gran capital.


La gran mayoría de artículos son una profundización de las políticas llevadas a cabo por los gobiernos del Frente Amplio, como la criminalización de las ocupaciones que llevaron adelante tanto Tabaré Vázquez como José Mujica en sus respectivos gobiernos con la aprobación de la ley 18.116 por ejemplo, o como el decreto Anti piquete de Vázquez que autorizó a la policía a desalojar los cortes de ruta sin necesidad de consultar previamente a la justicia, o también como el decreto de Mujica de prohibir la ocupación de oficinas públicas. 

Está más que claro, que este nuevo gobierno multicolor seguirá por el mismo camino que su antecesor, continuando con el mismo discurso, todo claramente desde una perspectiva que no escapa a la lucha de clases. Mientras a los explotados y oprimidos se los mete en cárceles hacinadas y en condiciones infrahumanas, a los torturadores de la dictadura por ejemplo se los mantiene en cárceles de lujo y cobrando jubilaciones de $150.000. Torturadores que el propio Mujica allá por el año 2014 ayudó pidiéndole a la Justicia prisión domiciliaria para cinco militares recluidos en Domingo Arena excusándose en “en una visión humanista”. O quién no recuerda el caso del empresario burgués argentino Marcelo Balcedo, a quién la justicia uruguaya les dictaminó que deberá cumplir con prisión domiciliaria al igual que su esposa, Paola Fiege. Y se podría estar un buen rato enumerando más y más ejemplos de la impunidad que maneja la clase dominante frente a la Justicia burguesa.

Regresando al tema de la LUC, la misma posee unos 502 artículos que pretende modificar, en este caso nos parece oportuno centrarnos en los que tienen que ver con el aumento de las penas sobre las y los jóvenes, y que no solo debemos analizar este endurecimiento que se pretende desde lo punitivo hacia las y los jóvenes a través de la LUC, sino que es fundamental visualizar el entramado que dejan las políticas frenteamplistas y el trasfondo de la transición, que para aquellos jóvenes privados de libertad en los hechos, dicha transición no significa más que un cambio de personajes políticos, pero no así de políticas en esencia.

El proyecto de ley propone principalmente mantener los antecedentes a menores en casos de delitos gravísimos, es decir si volvieran a cometer un delito siendo mayores de edad, no podrán ser considerados primarios (art. 222 del Código de la Niñez y la Adolescencia).

También plantea duplicar de 5 a 10 años el lapso máximo de privación de libertad para los adolescentes autores de infracciones gravísimas a la ley penal (violación, abuso sexual, privación de libertad, rapiña, rapiña con privación de libertad, homicidio intencional, y lesiones graves o gravísimas), toda vez que sean mayores de 15 años y menores de 18.

Pretenden aumentar también la duración de las medidas privativas de libertad para delitos gravísimos que tendrán una duración no inferior a los dos años. En el caso de que los menores cometan esos delitos quedan excluidos del régimen de semilibertad, régimen en el que se les permite visitar a su familia o para la realización de actividades externas, de ocho horas de duración.  Pero mientras hipócritamente ahora el FA como oposición y con miras a juntar votos para las próximas elecciones, denuncia que la LUC encrudece las penas a los menores, cuando ellos siendo gobierno, en el año 2013, bajo el gobierno de Mujica, con la publicación de la ley 19.055, se impuso la sanción privativa de libertad, con un mínimo de un año, para castigar delitos graves entre los que se incluyó la rapiña, que ya entonces era la principal causa del ingreso de menores en el sistema penal. Desde esa fecha también se han fortalecido los sistemas de vigilancia de los centros de internación de adolescentes para dificultar las fugas, que poco distan de una cárcel, tratando así de incrementar el costo que el delito tiene para los adolescentes infractores. Por lo que el refrán popular de que el roto se ríe del descocido queda a la perfección frente a esa situación.

Esto relacionado a las penas, y al ámbito estrictamente judicial, pero con lo relacionado a las políticas de recuperación de los jóvenes es oportuno hacer referencia al Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (INISA), lo cual no resulta novedoso tener que analizar y denunciar lo que allí sucede, ya que las políticas allí orientadas en años de gobiernos frenteamplistas han implicado que constantemente debamos atender lo que allí fluye. 

Gabriela Fulco fue la presidenta del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (INISA) hasta el pasado lunes 13 de abril, cuando asumió el cargo la integrante de Cabildo Abierto, Rossana de Oliveira. Que una representante de Cabildo Abierto ocupe esta presidencia no es de extrañar ya que de las familias donde proceden las y los jóvenes que ocupan los espacios del INISA es donde dicho partido político se movió con mayor agilidad en la última campaña electoral y donde encontró interesantes caudales de votos en disputa al MPP. Por ello no es de extrañar la preocupación que de Oliveira ha demostrado en sus discursos sobre lo humanitario que debe ser el trato de los recluidos. Sin embargo, con una mano acarician el hombro de los mismos y con la otra le dan la palmada que los empuja a la marginalidad.

Pero antes de entrar en el análisis que merecen las posiciones de la nueva presidenta del INISA, merecen las políticas del Frente Amplio en esta transición, un espacio para recordarlas. En setiembre del año 2018 nuestra Juventud se expresó rechazando enfáticamente los dichos de la en aquel entonces presidenta Gabriela Fulco. En aquel momento la misma había manifestado “hay menores que son irrecuperables y no hay esperanza de rehabilitarlos. 

Según Fulco la criminalidad en nuestro país había aumentado por la velocidad con la que se han extendido las comunicaciones. La misma Fulco es la que expresará su posición favorable a que los y las jóvenes cumplieran servicio militar obligatorio. Hay que recordar que esta idea fue acompañada por el expresidente José Mujica, quien manifestará que dicha medida podría ayudar a salir a los jóvenes de la drogadicción. Para cerrar este círculo vicioso, fue el exministro Eduardo Bonomi quien recomendará para dicho cargo a Gabriela Fulco. Es decir, el mismo que desde su cargo de Ministro Del Interior arrasaba con las fuerzas represivas en los barrios más marginales de donde salen la enorme mayoría de jóvenes que engrosan las filas del INISA, es el mismo que aconseja para un cargo a una persona capaz de pensar y decir que hay jóvenes irrecuperables y que están allí por el avance de las telecomunicaciones. De esta manera, muchas cosas cierran.

Denunciar también que todo lo sucedido en los centros del INISA, ha contado con la complicidad de un burócrata sindical como lo es Joselo López, que desde el sindicato del INAU, en consonancia con el resto de la burocracia sindical han dirigido al movimiento obrero de espaldas a los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares, legitimando políticas que no hacen más en este caso que profundizar la precariedad de las situación social de las familias de los jóvenes que alberga el INISA. Acomodando el cuerpo para donde conviene en el INISA son constantes los episodios de intento de fugas, las denuncias de maltrato hacia los recluidos, la falta de recursos humanos, el deterioro de la infraestructura, e incluso el suicidio de jóvenes en dichos centros, así como el excesivo consumo de medicación psiquiátrica. A modo de ejemplo, el propio INISA abrió 52 investigaciones por malos tratos de funcionarios a internos entre 2014 y octubre de 2017.

Y ahora, con el cambio de mando, la situación no va a cambiar evidentemente, y en este sentido la presidenta de Oliveira comienza su mandato expresando que es consciente de que los números de jóvenes privados de libertad van a aumentar. Sin criticar los artículos de la LUC, asume que los desafíos que los mismos suponen deben ser enfrentados con más presupuesto. Por su parte aportando a la confusión pretende convencer de que más jóvenes caerán en el INISA fruto de la crisis generada por el Coronavirus, como si la misma surgiera con la pandemia. 

Coincidimos con de Oliveira en que seguramente los espacios que ellos consideran de rehabilitación van a aumentar en cantidad de jóvenes, pero ello es fruto de un sistema político, social y económico que este gobierno del cual su partido político forma parte y toda la oposición legitiman y están dispuestos a defender los intereses de quienes necesitan que la crisis la paguen la clase trabajadora y sectores populares. El hambre, la miseria, el narcotráfico, la deserción escolar, cuestiones que nunca desaparecieron de la realidad de nuestros jóvenes, hoy se van a profundizar e indudablemente miles de jóvenes se ven obligados a buscar paliar el hambre, paliar las ansías de consumo de drogas, y en ese intento desesperado al cual los empuja y condena este sistema es que los mismos son puestos en escena como los enemigos y los peligrosos para el resto de la sociedad. 

Frente a esto debemos decir con claridad que este sistema necesita de estos jóvenes, es gracias a la existencia de los mismos, que las clases dominantes pueden vender el miedo y restringir la libertad, así continúan alimentando a los aparatos represivos del Estado, para asegurar a las clases dominantes frente a un estallido social. Es gracias a los mismos que las clases dominantes pueden ejemplificar en ellos uno de los enemigos de los trabajadores, como aquellos que hacen peligrar sus propiedades, fruto de su esfuerzo personal, y así poder coartar sus libertades. Es la capacidad inteligente de poner entre los explotados y oprimidos la persecución. Es abonar al discurso y práctica social que los margina y los visualiza mejor encerrados y cuanto más tiempo mejor. 

Como también debemos decir con claridad que este sistema es la principal causa de que exista la delincuencia, que exista la drogadicción que tanto influye también en los jóvenes. Nosotros vivimos en un sistema capitalista que en su raíz esta lo que genera la miseria, la pobreza extrema, la marginalidad, la explotación, causas directas que provocan la delincuencia. 

Y ni que hablar del tema de que las actividades “delincuenciales” participan de la economía capitalista, pero la cuestión principal es que estas actividades no podrían realizarse si elementos presentes en la estructura del Estado burgués no tuvieran relaciones de complicidad con las mafias dedicadas a actividades ilícitas. 

Los criminólogos burgueses buscan cada día más fórmulas para centrar el análisis de los delitos lo más alejado posible de las relaciones de producción de ese sistema capitalista, saben que allí se encuentran las principales causas, y lo ocultan en su provecho. Bajo el Capitalismo, una clase que es la burguesía controla los medios de producción y se lucra con la fuerza de trabajo de la clase trabajadora, esto explica porque la riqueza del mundo no sólo sigue en manos de una pequeñísima minoría, sino que, la brecha se agranda cada vez más, año tras año. Por ejemplo, el 82% del dinero que se generó en el mundo en 2017 fue al 1% más rico de la población mundial. 

Por este motivo al año 2019 el hambre asolaba a más de 820 millones de personas en el mundo, pero había más de mil trescientos millones de personas que no tenían asegurada una alimentación regular y adecuada, lo cual llevaba el año pasado a unos 2 mil millones de personas sumergidos en la hambruna o al borde de la misma. Más de 2 mil cien millones de personas no tienen acceso al agua potable. Además, en tiempos de crisis sanitaria, más de 3 mil quinientos millones de personas no tienen acceso a una cobertura médica básica. Y así se podría continuar detallando indicadores que muestran como la gran mayoría de la clase trabajadora mundial y los otros sectores del pueblo explotado soportan condiciones de vida cada vez más miserables.  

 

Por esto para ir cerrando rechazamos el pensamiento de que los y las jóvenes puedan rehabilitarse en espacios como el INISA, rechazamos las políticas que pretenden endurecer las penas hacia los jóvenes provenientes de los resabios más alejados de la sociedad “del bien”, rechazamos que se piense en una rehabilitación para volver a un sistema que es injusto, despojador, marginalizador, explotador y opresor en esencia,  no deben existir jóvenes que nazcan en familias condenadas al hambre, a la miseria, a vender su fuerza de trabajo por migajas que apenas permitan subsistir, y para ello no debe existir un sistema donde la mayoría escupa sangre para que los menos vivan mejor.

Para ello los jóvenes y las jóvenes debemos embárcanos en una tarea nada menor que significa día a día ahondar a aunar esfuerzos entre aquellos que tenemos intención de destruir este sistema, y construir una sociedad, donde las desigualdades, donde la opresión, donde la marginalidad no existan, donde si exista la justicia social, el desarrollo de espacios para la expresión de los jóvenes, donde los mismos puedan aportar su creatividad, fuerza e inteligencia al bien común, una sociedad sin exploradores ni explotados, por ello nos embarcamos en el camino de la revolución y el socialismo.