La educación atravesada por el COVID-19.

02.May.20    Noticias y actividades
   


Evidentemente cada uno de los análisis coyunturales de lo que sucede en nuestro país no puede perder de vista la incidencia que tiene en la dinámica del mismo la expansión del covid -19. En ese sentido, es oportuno visualizar que es lo que está sucediendo en el ámbito de la enseñanza, lugar que todos los años con sus comienzos de cursos, más allá de este por la particularidad del caso, siempre nos atañe por lo caótico y conflictivo del mismo.


En esta primera instancia, se pretende visualizar la situación generada en el comienzo de los cursos educativos, el resurgir del Plan Ceibal y la utilización de las plataformas virtuales. En una segunda instancia complementaremos esto con la afectación en el rol docente, la situación de los y las estudiantes, y las consecuencias para los y las trabajadores de la educación de esta pandemia y esta forma de teletrabajo,

Cuando el Consejo Directivo Central de la ANEP, a instancias del Poder Ejecutivo y del Sistema Nacional de Emergencias, determinó la suspensión de las clases el día 14 de marzo, y el cierre de las instituciones educativas que no brindan servicios de alimentación a partir del día 17 de marzo, vale decir que la mayoría de los cursos a nivel de enseñanza primaria y secundaria no hacía siquiera dos semanas habían comenzado, ya que sobre todo en secundaria los comienzo se producen de forma escalonada.

Por lo tanto, todos los funcionarios que comenzaron este año, el 2 de marzo que es la fecha contractual para dicho comienzo (en realidad es el 1ero pero este año fue domingo), recién estaban en un proceso de conocimiento en muchos casos, de la propia institución, de sus propios pares, y de los estudiantes. Aún a nivel nacional, quedaban muchísimas horas docentes a nivel secundaria sin haber sido tomadas, cargos de adscriptos, cargos de subdirección que se fueron tomando en el correr de los días y que significará la renuncia de horas, inscripciones tardías, espacios físicos que faltan, auxiliares de limpieza desbordados, nuevos grupos que se abren, múltiples aristas que dan color a una tónica que parecía ser la misma de todos los años.

Sin embargo, el virus vino para desmantelar una serie de incongruencias que se continuaron durante todo el período frenteamplista y que el gobierno multicolor decide profundizar. En primera instancia vale aclarar, que la decisión de la suspensión de las clases no pretendía ser un cierre completo, se esperaba que funcionarios asistieran a escuelas y liceos montando guardia para evacuar emergentes que se generarán con dicha medida tomada. Sin embargo, luego de negociaciones con los sindicatos se logra el cierre de las instituciones educativas, con la salvedad de aquellas que asisten en alimentación a los y las estudiantes con las cuales se reformula el mecanismo de trabajo.

Ahora pues, el gobierno se encuentra frente a una masa de maestros, maestras y docentes, que ante los ojos de las autoridades y parte de ciertos sectores de la población están por decirlo de alguna manera, en sus casas sin trabajar con salario completo, a contrapelo de lo que sucede con gran parte de la clase trabajadora. Este sentir, entre otros motivos, se genera en base al discurso pronunciado y las políticas económicas puestas en marcha, que posicionan a los funcionarios públicos en un rol de carga para el Estado, por lo tanto, es allí donde se debe aplicar el bisturí. Esto permitió impulsar los mecanismos para que todos aquellos funcionarios públicos dentro de la órbita de la ANEP que ahora estarían en sus casas con el sueldo completo rindieran cuenta frente a las autoridades, pero sobre todo la sociedad de qué forma continuarían trabajando justificando de esta manera el cobro del salario.

Desde el discurso de las autoridades referentes de la educación, entro en juego un concepto que permite validar la serie de medidas que se pretenden impulsar y es el “vínculo pedagógico”. Dichas autoridades manifestaron preocupación respecto a la desvinculación que podía llegar a generar la situación emergente por lo que se valieron de herramientas que el gobierno saliente le legó. En la misma línea debemos mencionar el plan Ceibal y las plataformas virtuales.

El Plan Ceibal, el mismo del cual se valía el Frente Amplio para prestigiar sus políticas educativas, y el mismo que desde ciertos sectores de los sindicatos de la enseñanza se rechazó por lo privatizador del proyecto, y sobre todo por el porcentaje que se llevaba para la continuidad del mismo, de recursos destinados a la educación, que ya menguados por las promesas incumplidas en torno al 6% se despilfarraba entre otros ítems por el Plan Ceibal.

En un comunicado del 18 de marzo pasado, la propia página de Ceibal reconocía algo que es de obvio sentido común y es el hecho de que existen estudiantes de primaria y secundaria que no cuentan con el dispositivo. Además de aquellos que no lo tienen, debemos asumir estudiantes con equipos dañados, estudiantes que no tienen la posibilidad de conectividad a internet a pesar de que con bombos y platillos se anuncie que el uso de datos en las páginas edu.uy no genera gastos, parece que no se negara el hecho objetivo que según la encuesta continua de hogares del I.N.E del año 2019, uno de cada tres hogares no cuenta con computadora ni conectividad. Por lo tanto, la eficacia del Plan Ceibal en estas circunstancias, pretende ser una legitimación de una política privatizadora, inconsulta a los trabajadores, con múltiples falencias de funcionamiento y que desconoce la realidad de miles de hogares que todos reconocemos forman parte de los sectores marginalizados de nuestra sociedad, de donde vienen miles y miles de estudiantes a los centros educativos, que son los y las mismas que con Plan Ceibal o no son quienes desertan del sistema educativo, y son los marginalizados de este sistema.

El resurgir del Plan Ceibal vino acompañado de la utilización de las plataformas virtuales, quizás la más resonante la plataforma CREA. Es oportuno conocer de qué se trata dicha plataforma. Esta plataforma surge de un acuerdo entre Plan Ceibal y la plataforma Schoology, recientemente adquirida por la empresa estadounidense PowerSchool, que diseña y vende servicios informáticos y de gestión de datos vinculados con la educación. Esta plataforma permite la fiscalización y sistematización absoluta por parte del propio Plan Ceibal o de cualquier actor a quien éste le otorgué acceso de toda la información que en ella se vuelca. Además del carácter de control y poder que inspira esta plataforma, desde lo didáctico CREA prevé ponderar los buenos resultados utilizando marcas de reconocimiento, llamadas medallas, que las/os docentes pueden otorgar a sus estudiantes, entre las que se encuentran, por ejemplo, una al liderazgo y otra al/a la estudiante del mes. Evidentemente da continuidad a la lógica del mercado y de la competitividad que en el ámbito educativo se impulsa. Finalmente, otro punto a tener en cuenta es la facultad de realizar intervenciones externas a la plataforma por otros que no sean los propios docentes y estudiantes. Un ejemplo, fue la forma en la que el programa de Plan Ceibal “Ceibal en inglés”, colocó de forma inconsulta en todos los grupos de inglés de la plataforma una carpeta con materiales didácticos destinados a las/os estudiantes, además de una carta dirigida a ellas/os y otra a las/os docentes de inglés, ignorando el hecho de que la selección de materiales debería ser una decisión privativa de las/os docentes, avanzado de manera avasallante contras la libertad de cátedra de los docentes.

Vale aclarar que esto no resulta novedoso desde el momento que la utilización de plataformas virtuales se viene implementando desde hace ya varios años, acompasando la flexibilidad en las exigencias de los programas educativos que se fueron gestando durante las políticas educativas del gobierno frenteamplista. Las plataformas virtuales ya vienen siendo utilizadas en los planes semipresenciales, donde se aplica el teletrabajo, y los estudiantes tienen gran porcentaje de las clases de forma virtual. Esto ha pretendido ser legitimado como una forma de comprender la realidad de miles de personas que no pudieron terminar sus estudios y que por razones laborales no puede asistir a los liceos, sin embargo, sabemos que esconde una notoria rebaja de contenidos, que no tiene otro fin del de maquillar los números y aumentar los niveles de egreso. Estas políticas impulsadas y legitimadas por el progresismo, evidentemente serán continuadas durante el gobierno multicolor y sin dudas profundizadas.

Nos parece oportuno realizar una serie de preguntas y darle respuestas a las mismas en este análisis.

¿Cuál es la situación de los docentes que no pudieron conseguir trabajo en esas miles de horas vacantes que mencionábamos no han sido tomadas?

¿Qué implica el teletrabajo para los docentes y cuáles son los desafíos que plantea?

¿Qué sucede con los y las estudiantes que se pretende continúen estudiando desde su casa?

Con estas políticas ¿Se aporta a la causa o se profundiza la desigualdad?

Es necesario conocer cuáles son las problemáticas, puestas en clave de desafíos por parte de las autoridades educativas para distorsionar su carácter, que afectan a los y las trabajadores de la educación y los estudiantes en cualquiera de sus niveles, primaria, secundaria, terciario y universitario.

Anteriormente habíamos marcado la cantidad de horas que se debían elegir, sobre todo en educación secundaria (liceos y UTU), de asignaturas que al comienzo del año no tenían asignado docentes. Esta situación suele resolverse en el transcurso del mes de marzo, sin embargo, la situación desatada por la pandemia significó que miles de trabajadores que en dicho mes debían hacerse de sus horas de trabajo se vieron impedidos por la suspensión de las elecciones de horas a nivel nacional. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Cuál es la situación de los docentes que no pudieron conseguir trabajo con esas miles de horas vacantes que mencionábamos no han sido asignadas?

Frente a la situación de cientos de docentes sin horas de trabajo o con muy pocas, lo que significa un salario menguado, desde el sindicato de docentes de secundaria Fenapes se propuso al Ces diferentes estrategias que permitieran a los trabajadores percibir un salario, lo cual fue negado por las autoridades competentes, significando que miles de docentes quedarán sin salario y sin Fonasa, varados en esta situación. Indudablemente esto tuvo una respuesta por parte de los trabajadores sindicalizados los cuales dieron muestras de solidaridad como debe ser frente a una situación tal, recurriendo a canastas, y otras estrategias que den amparo a los y las compañeras frente al rechazo de los enemigos de la clase trabajadora de tratar de brindar soluciones.  Las mismas autoridades que no solo son responsables de esta situación, lo cual muestra a la clara lo inhumano y el sentir que tienen ante los trabajadores, sino que además, si esto no fuera suficiente, con un posible escenario de  elección de horas para el mes de abril, bajan una orden que obliga a aquellos que tomen horas a partir de este momento, a trabajar a través de la plataforma CREA, lo cual es rotundamente rechazable desde el momento que no es obligatoria su utilización y condena a la obligatoriedad del teletrabajo, pasando por encima de estatutos y de la propia lógica lo cual sabemos no es de extrañar. Estas actitudes demuestran lo avasallante de las autoridades educativas, lo cual exige una necesidad imperiosa de organización por parte de los trabajadores, para no caer en la inoperancia o desidia frente a una situación que empuja a estar atentos y actuar.

Pero el problema planteado no solo está dado en ese escenario, se debe visualizar igualmente la precarización en torno al teletrabajo en el cual se posicionó a los y las trabajadores de la educación. La precariedad del aula, se profundiza en el hogar, los docentes con líneas bajadas desde muchas direcciones, inspecciones, y autoridades jerárquicas superiores llevan a la sobreexplotación de los mismos con persecuciones y hostigamientos que den cuenta del trabajo que se hace desde el hogar, pasando por arriba el carácter voluntario del mismo. Cargando con la necesidad de mantener el vínculo pedagógico a pesar de no estar las condiciones dadas por múltiples causales que trataremos de abordar, los docentes recurren a las plataformas, a los correos, a los grupos de wasap, a las redes sociales, se llevan fotocopias de tareas a las ollas populares donde a los mismos que se les pretende que realicen una tarea tratan de paliar el plato de comida, maestras rurales que dejan en las entradas de las casas de campos las tareas, posicionan a los trabajadores de la educación como docentes full time, en la búsqueda de mecanismos para no perder el contacto con los estudiantes, donde se los ha obligado a plantearse como superhéroes en esta coyuntura, y máximos responsables de que ningún estudiante deserte, asumen responsabilidades y obligaciones que deben ser contempladas por el gobierno y exigidas a que el mismo resuelva y no los trabajadores. Evidentemente esta situación condicionó a propios y extraños dentro del cuerpo docente, quienes asumieron la responsabilidad de aportar a la situación, de legitimar el pago del salario, lo cual obliga a impulsar la participación y la discusión entre las y los trabajadores sabiendo que detrás de las políticas que se vienen llevando adelante algunas pretenden llegar para quedarse.

Es el gobierno el responsable de que los estudiantes no tengan acceso a internet, es el gobierno el responsable como legitimador de este sistema que los estudiantes no tengan acceso a un plato de comida, es el gobierno responsable de los padecimientos intrafamiliares que mantienen los estudiantes frente a esta situación de encierro desde el momento que no se es capaz de contemplar la necesidad de equipos multidisciplinarios para al menos abordar los mismos, es el gobierno el responsable que año a año los desertores del sistema sean de los barrios más marginalizados, es el gobierno el culpable de que los jóvenes se vean obligados a trabajar por salarios mal remunerados y precarizados para poder sostener económicamente una carrera, y podríamos continuar con un sinfín de ejemplos que ponen en escena quienes son los responsables de cada una de las problemáticas que debe afrontar niños, niñas, jóvenes y adolescentes del sistema educativo en todos sus niveles. Por lo tanto, la posición que se debe asumir no es la de la sobresaturación e inmolación a la cual ya en ausencia de pandemia se ven sobrecargados los trabajadores y trabajadoras, sino que se debe denunciar la improvisación de estos mecanismos de enseñanza y las exigencias planteadas, que no hace más que ahondar la precariedad que ya en los salones se deben padecer y que se profundizan en el hogar.

Es más, no debemos perder de vista que a nivel de primaria y secundaria los porcentajes de trabajadores mujeres son abrumadora mayoría en lo que respecta a los hombres, y donde los sindicatos de los respectivos niveles de enseñanza han demostrado la sobrecarga en los roles que las trabajadoras mujeres se ven obligadas a lidiar por su condición de trabajadora y de mujer, madre, jefa de hogar, tenemos trabajadoras que deben atender los emergentes generados en el hogar por esta pandemia y a su vez se las pretende poner en el rol de heroínas tratando de no perder ningún estudiante. Los y las trabajadoras no podemos caer en este planteo, más si tenemos en cuenta las múltiples situaciones por las cuales está atravesando toda la población estudiantil. Se debe exigir que las autoridades no planteen exigencias imposibles de cumplir y que carguen aún más con las emociones que toca vivir. Es difícil conseguir esto, si tenemos en cuenta que del otro lado están quienes pretender profundizar la privatización de la educación, quienes pretenden dar continuidad al discurso instalado de que los maestros enseñen debajo de un árbol si es necesario como dijera hace algunos años Mujica, quienes conforma un acuerdo educativo en torno a EDUY 21, quienes han negado una y otra vez los incrementos presupuestales reclamados por estudiantes y trabajadores, por lo cual el planteo debe ir por un constante rechazo y denuncia por parte de los trabajadores y estudiantes de las políticas demagógicas que se pretenden impulsar en este marco de situación y de las cuales todos los partidos políticos en el gobierno son cómplices y ahondar y confluir en planteos que pongan en escena salidas que no sean parches y si soluciones a las múltiples problemáticas que se deben enfrentar por parte de la clase trabajadora y estudiantes con COVID - 19 o sin el mismo.

¿Qué sucede con los y las estudiantes que se pretende continúen estudiando desde su casa? Con estas políticas ¿Se aporta a la causa o se profundiza la desigualdad?

En un contexto donde la pandemia asfixia y profundiza con gran aceleración la crisis económica que ya se venía gestando y recayendo sobre la clase trabajadora y sectores populares previo a la llegada de la pandemia, debemos asumir que miles de padres y madre trabajadoras responsables de los estudiantes, miles de jóvenes insertos en el mercado laboral, y miles de trabajadores del mercado negro, miles de changadores, de jornaleros, de los que viven el día a día, ven recaer sobre sus hogares y espalda la crisis desatada. ¿Qué sucede con aquellos que engrosaron abultadamente los números de los que no tienen un plato de comida? porque ya no se debe hablar ni en términos de acceso al internet que es por donde aparentemente debe girar el desafío, en este caso estamos hablando de hambre, de estudiantes que su preocupación es la de poder comer mañana. ¿Cuál es la resolución que tomó el gobierno? Continuar con las instituciones que dan alimentos abiertas. ¿Y qué sucede con los miles de estudiantes que perciben becas de cantina y que al estar cerradas las mismas no podrán acceder a la misma? ¿Qué sucede con los miles de niños, adolescentes y jóvenes que, ante el nuevo escenario de pérdidas de fuente laboral, de precariedad, se ven sumidos en la miseria? Mientras el gobierno desvergonzadamente entrega unos míseros bonos, a lo largo y ancho del país se multiplican las muestras de solidaridad de la clase trabajadora, de las organizaciones sociales, barriales, estudiantiles.

A las situaciones de hambre, se deben agregar las generadas por el encierro. Son innumerables los casos que se presentan a diario de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que ven en la institución educativa un resguardo del agresor que se encuentra en su hogar, quienes infringen sobre los mismos múltiples formas de violencia, física, verbal, simbólica, etc, y donde los mismos acuden sobre todo a escuelas y liceos como un espacio de resguardo de aquellas situaciones. Sería más eficaz trabajar en torno a estos casos que van a ir estallando o que se van a ir barriendo debajo de la alfombra familiar, si los reclamos de los trabajadores sindicalizados y el movimiento estudiantil fueran escuchados. Cuando sindicatos y gremios estudiantiles luchan por presupuesto una de los vacíos que se pretende llenar con el mismo es la imperiosa necesidad de contar con sicólogos, trabajadores sociales, educadores sociales, profesionales que cooperen y generen un trabajo integral frente a los y las estudiantes que padecen estas situaciones. Sin embargo, a diario se deben asumir y enfrentar estas situaciones con la precariedad de los recursos, más con voluntarismo que con capacidad de hacer real. Es el gobierno quien debe asegurar la vida, dignificar la misma, pero sabemos que un gobierno que asume el compromiso de asegurar el dominio del capitalismo no tiene ni tendrá interés en esto.

El movimiento obrero, el movimiento estudiantil, las organizaciones sociales y barriales, deben asumir la lucha por reivindicaciones inmediatas que aseguren el sustento diario a los trabajadores y sectores populares frente a la situación de emergencia sanitaria y la crisis económica, a sabiendas de que se debe luchar con miras a adoptar medidas que impliquen un cambio radical en la forma de vivir y hacer de nuestra sociedad, donde en este caso la educación no sea un servicio a la mano del gran capital, orientada a satisfacer el mercado, donde se fomente la competitividad, donde se resigne la calidad de los sectores más vulnerables y se fijen políticas numéricas, donde la educación sea un mecanismo institucionalizado para el mantenimiento del dominio hegemónico de las ideas del opresor y explotador, sino que la educación debe ser una herramienta liberadora, que allane el camino a la libertad, capaz de generar pensamiento crítico y hombres y mujeres nuevas capaces de construir una sociedad nueva, sin explotados ni explotadores.