La injerencia de la multinacional UPM 2 en la educación

17.Sep.19    General
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Es una perla más de un collar que recorre el cuello obeso de un estado donde a los ojos de los explotadores y opresores también brilla la injerencia religiosa, organizaciones no gubernamentales, empresarios y todo tipo de capital extranjero. Repudiamos la represión a la movilización en contra de la injerencia de UPM en la educación.


Sin dudas la instalación de la multinacional UPM 2 en nuestras tierras, ha significado uno de los acontecimientos políticos de mayor relevancia en este segundo período de gobierno del presidente Tabaré Vázquez y tercero consecutivo a nivel nacional de su fuerza política. La llegada de dicha multinacional y los términos de su instalación, ha significado que alrededor de la misma comenzarán a gestarse y manifestarse distintos movimientos y organizaciones. Desde aquellos vecinos que se ven afectados por el nuevo tren, aquellos otros que denuncian el desastre ambiental que significa, y quienes visualizan y denuncian la entrega de ojos cerrados de nuestra soberanía y un gobierno arrodillado y sumiso frente al extranjero. De esta forma podríamos enumerar múltiples variantes en torno a un tema que vino a sacudir cierta pasividad exasperante.

En ese marco, es que comienza a gestarse una coordinadora contra la injerencia de UPM en la educación. En torno a esto, el pasado jueves 5 de setiembre se realizó una concentración y posterior marcha con el objetivo de dar a conocer y denunciar tal injerencia. La misma no fue una marcha más, estuvo marcada por la represión de las fuerzas del orden capitalista, con un escenario de disparos, garrotes, golpes, atropellos, y encarcelamiento, ese mismo escenario que nos atemorizan desde la fuerza de gobierno es el recurrente en los países con gobiernos de derecha, pero sin embargo no necesitamos mirar más allá de nuestra frontera para reconocer lo que sucede también en nuestro país. Hay varios planos de análisis en torno a esta situación, pero en este caso pretendemos tener en cuenta el educativo y represor que son los conjugados aquí.

Qué la educación en una sociedad de clases es una herramienta de opresión y explotación de la clase dominante lo ejemplifica la historia de las sociedades con clases en pugna. También somos conocedores de su función de arma de lucha y liberación como respuesta desde los sectores explotados y oprimidos.
Durante la Edad Media, por ejemplo, bajo un sistema de producción feudal, el orden del mismo estaba legitimado a través de los estamentos que tenían acceso a la lectura y escritura, privilegiados que interpretaban y escribían para su beneficio los designios de la biblia en una sociedad marcadamente religiosa. De esta manera, convivían quienes gobernaban, quienes rezaban, quienes disfrutaban de los placeres nobles, y el grueso de la población, aproximadamente el 90% de la misma, que trabajaban la tierra y producían. La idea de que dios lo quería así, recorría y se impregnaba en la conciencia de aquellos campesinos, siervos y artesanos que morían adjuntos a la tierra o en situaciones de las más precarias. En el período de transición entre la Edad Media y la época Moderna, los burgueses como clase revolucionaria se dedicarían al estudio, la enseñanza y expansión de lo que se denominaría las nuevas ideas. Surgían y comenzaban a actuar como guías las ideas de Montesquieu con su división del poder frente al absolutismo monárquico, Rousseau y su concepto de igualdad, Voltaire y la libertad de pensamiento, Smith y el liberalismo económico, entre otras. En aquel tiempo histórico una clase con poder económico, pero no político como lo aspiraba, utilizaba a millones de campesinos, dentro de los cuales millones aún mantenían condición de siervos, como furgón de cola de su proyecto revolucionario, aquel que aspiraba destruir un sistema político, social, económico putrefacto, parasitario, era lo nuevo imponiéndose a lo viejo, lo caduco.

Indudablemente las condiciones materiales de la nueva clase explotada y oprimida que crearía la burguesía con su toma del poder, en el seno de aquella sociedad capitalista, legitimaba al decir de Marx, la idea que ellos mismos creaban a sus sepultureros, el proletariado. Corrientes ideológicas como el socialismo científico, el anarquismo, comenzarían a expandirse en los espacios donde trabajadores y marginados se encontraban. Lecturas, discusiones, puesta en práctica, triunfos y derrotas, avances y retrocesos han marcado a nuestra clase trabajadora y las ideas que han sido una guía para la acción.
Sin embargo, cada una de las experiencias nos ha dejado una enseñanza en común, la constante necesidad de formación, de aprendizaje, de educarnos en las ideas y prácticas de quienes pretenden construir lo nuevo, sobre un sistema, el capitalista, con una clase, la burguesa, que no puede mantenerse y enriquecerse sino es a costa de saquear la riqueza que producimos y los recursos naturales de nuestra tierra.

La dinámica del sistema educativo histórica y actual de nuestro país indudablemente no dista de esto. La reforma valeriana con la consolidación del estado moderno, en el marco de la primera modernización, significó la necesidad de educar a mano de obra capaz de atender la nueva dinámica económica. La llegada del ferrocarril, el telégrafo, nuevas máquinas, promulgación de códigos, y la necesidad de eliminar a los sectores viciosos de la campaña al entender burgués, marcaron una expansión necesaria del sistema educativo en función de la producción de aquel Uruguay.
En lo que respecta a la actualidad, donde evidentemente la atraviesa una construcción histórica, asistimos a un sistema que pretende formar y moldear a los niños, niñas y jóvenes en los valores y las ideas de la clase dominante. Para ello se vale del estado como herramienta de opresión. Desde allí se construye un entramado educativo que alimenta la idea un sistema justo, humano, y que nada que diste con lo que conocemos actualmente es alcanzable. Impregnan en aquellos que se muestran disidentes y con intenciones de transformar, la idea de lo utópico, idealistas y cuando se visualiza que dichas barreras no alcanzan para eliminar las aspiraciones de ciertos individuos u organizaciones recurren a otras de las herramientas que mantiene el estado para someter y defender sus intereses, el poder coercitivo.

La injerencia de la multinacional en la educación, es una perla más de un collar que recorre el cuello obeso de un estado donde a los ojos de los explotadores y opresores también brilla la injerencia religiosa, organizaciones no gubernamentales, empresarios y todo tipo de capital extranjero.

Múltiples denuncias han regado los sindicatos de la enseñanza y los gremios estudiantiles, en la mayor parte de las veces frente a la inoperancia de la burocracia sindical y estudiantil y sin respuesta de un gobierno frenteamplista que vio en la llegada de UPM, el agua que alguien podría atesorar en un desierto. Viajes a Finlandia, aprobación de leyes, todo en función de una alfombra roja que da la bienvenida al capital extranjero. Construyó en el imaginario colectivo la perfección de un sistema estudiantil finlandés, allí donde reflejarse, mientras aquellos estados nórdicos se vanaglorian con sus estatus sociales, bombardean nuestros países con multinacionales que exprimen nuestra mano de obra y nuestros recursos.

El escenario se tiño con fotos de Muñoz la ministra de educación con autoridades de la fundación UPM, planes de estudio en la zona donde se instalará la pastera que permitan formar la mano de obra barata que trabajará allí, recordando los tiempos del militarismo, múltiples instituciones educativas afectadas por el recorrido del tren, y todo sin una mueca de preocupación. Es más, cuando este gobierno notó que algo podía llegar a estropear su fiesta de gala, recurrió a otra de las tantas herramientas de opresión que el estado utiliza, los amigos del orden como Marx denominaría a las fuerzas de choque. Con operetas que recuerdan a los tiempos más negros de nuestro pasado, policías y guardia republicana se arrojaron sobre los manifestantes. Autorizados a descargar el odio con el que se los forma contra el pueblo, soltaron palos y balas, enceguecidos por la necesidad física y mental de caerle a los jóvenes y adultos que no solo estaban en la manifestación, sino que poco importo el resto de las personas que no participaban de la misma.

No es la primera vez que esto sucede en el último tiempo, luego de finalizada la marcha por el agua también había sucedido en menor escala. Pero constantemente debemos ver y escuchar cómo estas fuerzas coercitivas, a las cuales se les destina un porcentaje elevado del PBI que genera la llegada de la saqueadora multinacional, hostigan y golpean a nuestros jóvenes. Y ya no en el marco de un operativo en los barrios marginados, ya es tal la soltura de cadena que sienten, que lo practican en los centros educativos, en los espacios recreativos y en las movilizaciones.

No debemos frenar la constate denuncia de este tipo de situaciones, no debemos frenar la denuncia de la injerencia de esta multinacional y cualquier capital extranjero y nacional en nuestros centros educativos. Pero esto nos obliga también a formarnos, prepararnos para dar la batalla, y no solo en el campo ideológico, donde la educación para nuestra clase debe ser una herramienta que permita poner en conocimiento y práctica las ideas y valores de ese sistema que aspiramos a construir, despojando la explotación y la opresión, debemos prepáranos también para enfrentar un gobierno que cada vez más se posiciona en defensor del gran capital, y está convencido que defenderá y legitimará tal llegada sin importar las consecuencias.