Cantidad y ¿calidad? Los números debajo de la alfombra del Monitor Educativo Liceal

Juventud Guevarista
19.Jul.19 :: General



En anteriores intervenciones hemos enfocado nuestro análisis en aquellas preocupaciones que manifiesta el sentir social con mayor elocuencia. Ya sea en el anterior proceso electoral o el cual transitamos en la actualidad se han manifestado los mismos ejes que han propiciado el mayor caudal de promesas por partes de los sectores políticos hacia la población en general. Inseguridad, desempleo y educación han estado constantemente en la palestra de las discusiones e intercambios políticos y sociales, alternándose según la coyuntura cual prevalece sobre el otro.
Para los jóvenes estos temas no son ajenos, como parte de una sociedad putrefacta por el modo de producir y la existencia de clases antagónicas, aquellos que forman parte de la clase trabajadora y sectores populares sufren en carne propia los avatares de la sociedad.
Y la educación no es ajena a esta realidad, con el gobierno del Frente Amplio se ha ido profundizando la injerencia privada, no solo en el área de la educación claro está, ya que podríamos mencionar la salud, la limpieza, etc, mediante el ya instalado mecanismo de las PPP, las exoneraciones fiscales, y múltiples políticas que alientan y legitiman una intervención que ya no asombra a nadie y frente a la cual se abre uno de los grandes frente de lucha en el presente y a futuro.

Sin embargo, este modelo, y la puesta en escena de la educación como un lucro se ha arrojado a la arena de la discusión política posterior al debate de Ernesto Talvi y Oscar Andrade en aquel momento precandidatos de los Partidos Colorados y Frente Amplio respectivamente, donde a las claras el primero mencionado declaraba su admiración por el sistema chileno, y colocaba al mismo como un espejo en el cual mirarse para actuar. Su propuesta no quedo allí, en la búsqueda de la vicepresidencia, desechó inteligentemente la cuota de género que llevó por ejemplo a la fórmula integrada por Pablo Mieres y Mónica Botero a que esta última reconociera estar allí por ser mujer, y eligió un representante que le permitiera ser funcional en una de sus principales aspiraciones como sus discursos lo han marcado y su propia experiencia laboral lo antecede y es la injerencia y participación en el ámbito de la educación, punto donde es consciente puede movilizarse con mayor facilidad, además de lo económico por su propia formación.
En este marco es que se presenta la figura de Robert Silva. De profesión docente, él mismo participó en el área de la educación durante el segundo gobierno de Sanguinetti, donde se cocinó, por ejemplo, la tan penosa para la educación reforma Rama.
En la presentación de la futura fórmula que aún espera de aprobación Talvi presentó a Silva como aquel que de a pie le pudo ganar a los súper poderosos sindicatos de la educación.
Evidentemente esto generó una réplica desde la dirección del Pit Cnt como de los espacios donde Silva estaba inserto, desmintiendo la posición en la cual él mismo era colocado por el candidato colorado.
En este sentido debemos ser claros, la fórmula colorada no solo ya se posiciona como una enemiga de la clase trabajadora organizada y el movimiento estudiantil, sino que a su vez nos invita a observar lo que ha sucedido en los países de la región con los modelos privados de educación, y la organización y resistencia que la misma ha generado en dicho movimiento quién ha tomado posición y actuado contra la misma y permanece en pie de batalla, sobretodo en el país chileno, aquel donde Talvi pretende que nos reflejemos.
Silva es el mismo que fuese declarada persona no grata por ADES Montevideo luego de que pidiera iniciar una investigación en torno a una actividad organizada por estudiantes de secundaria que reflejaba la cruda realidad que nuestro pueblo tuvo que padecer en la última dictadura. Es decir, acumula en su carrera profesional una serie de actuaciones que lo posicionan claramente como alguien de la vereda de enfrente.

Ahora pues, insistimos la claridad que debemos tener aquellos que no hemos sido confundidos por las mieles de los progresismos y con fuerzas menguadas hemos dado constantemente la batalla ideológica para impulsar una línea clara y un horizonte de lucha que no se apartara nunca de una salida revolucionaria para los explotados. Aquellos que critican, y que ahora pretenden hablarnos de dos proyectos país, aquellas que ven cómo se van agotando sus ilusiones progresistas, los mismos que pretenden marcar distancia del discurso neoliberal de Talvi, de su modelo privatizador, son quienes con sus políticas fiscales de exoneraciones y/o mecenazgo han beneficiado por ejemplo el liceo Impulso, allí donde se practican las políticas que menciona Talvi, o donde el asesor en educación de Lacalle Pou, Pablo Da Silveira, candidato a ocupar el ministerio de educación en un hipotético gobierno blanco, también forma parte de su equipo de gestión.
Es decir, las políticas en materia de educación frenteamplistas han alimentado las políticas de las cuales ahora pretenden tomar distancia.
Es el mismo gobierno progresista que a retaceado constantemente presupuesto para la educación, el mismo que dio la orden de esencialidad y de reprimir a los estudiantes y trabajadores, y el mismo que forma parte con integrantes en sus filas, de la síntesis en materia de educación y las reformas que se buscan ejecutar peregrinadas en la concreción de Eduy21 donde confluyen representantes de todos los sectores políticos e incluso sindical.
Es la misma fuerza política que no solo ha rebajado un programa histórico por el hecho de mantenerse en el gobierno, sino que está dispuesto a todo tipo de discursos y acciones para legitimarse frente a una población, que, sin las herramientas de análisis necesarias, desarmada ideológicamente por el trabajo exitoso del progresismo, escucha los resultados sin detenerse en la calidad de los mismos.

Sabemos que cantidad no puede divorciarse de calidad, y en cada uno de los discursos que desde el oficialismo nos pretenderán embaucar debemos tenerlo claro. ¿Por qué traemos esto a colación? Recientemente se han presentado los resultados del monitor educativo. ¿De qué se trata esto? Según el gobierno el Monitor Educativo Liceal facilita el acceso a información sistematizada sobre la educación secundaria pública en Uruguay y lo hace desde 2008 a la fecha. Contiene información sobre las principales tendencias de los indicadores educativos para el total del país, por regiones, departamentos y por liceos. Permite realizar consultas predefinidas como la evolución de un indicador en particular o la visualización de la información por liceo.
En su anterior campaña electoral el actual presidente Vázquez, había lanzado una serie de promesas en torno a los resultados pretendido para el quinquenio en materia educativa. Los mismos hacían referencia a pretendidos porcentajes de egreso. En ese sentido y en el cierre de sus últimos meses de gestión recientemente fueron publicados los números alcanzados, donde el monitor educativo arrojó las siguientes cifras: “para el plan Reformulación 2006, en el que cursa la mayor cantidad de adolescentes, en 2018 se registró una promoción de grado de 78,2% entre los estudiantes de ciclo básico, tres puntos porcentuales más que el año anterior y diez más que en 2010. En el caso de bachillerato, ese porcentaje –medido en la cantidad de jóvenes que terminaron el año con tres materias bajas como máximo– fue de 73,2% en 2018, mientras que en 2017 había sido de 71,9%.” Será motivo de análisis para próximas intervenciones cuáles han sido las políticas implementadas por el gobierno para alcanzar estos resultados, ya que se conjugan herramientas conseguidas mediante la lucha sindical que han aportado a la misma y las cuales deben de reconocerse y por su parte la propia dinámica de rebaje de exigencias que se viene poniendo en práctica, mecanismo que se viene asociando a la búsqueda por parte de las autoridades de la eliminación de la repetición y que merece párrafo aparte para profundizar.

En este caso lo que nos parece oportuno es conocer que pasa con aquel porcentaje de estudiantes que no egresa, que repite o que termina por abandonar los estudios. En uno de los últimos informes realizado por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa se desarrollaba la siguiente información en torno al acceso y el egreso a la educación: “En el caso de la educación media, el acceso varía notablemente de acuerdo a los ingresos de los hogares. En la última edad teórica para el ciclo obligatorio (17 años) el 96% de los adolescentes pertenecientes a los hogares de mayores ingresos (quintil 5) accedía al sistema educativo obligatorio frente al 59% de los pertenecientes a los hogares de menores ingresos (quintil 1), lo que supone una diferencia de 37 puntos porcentuales. Esta diferencia alcanza los 49 puntos entre los adolescentes de 18 años. A dicha edad, entre los adolescentes de los hogares del quintil más favorecido el acceso al ciclo obligatorio llega al 90%, mientras que en el quintil más desfavorecido desciende al 41%.
Esta información señala una muy clara desigualdad en el acceso a la educación en función de las condiciones socioeconómicas de los hogares. Más aún cuando se toma en cuenta que en el 20% de hogares de menores ingresos vive el 48% de los niños de 3 a 5 años y el 46% de los adolescentes de 12 a 17 años. Por lo tanto, ese patrón de desigualdad afecta negativamente a los hogares en donde se encuentra una proporción muy importante de los sujetos del derecho a la educación.
La desigualdad respecto a la asistencia en edad oportuna según el ingreso de los hogares va aumentando a medida que lo hace la edad de los niños, adolescentes y jóvenes. A los 17 años el 76% de los adolescentes que residen en hogares del quintil más alto asiste sin rezago. Este porcentaje desciende 59 puntos porcentuales, hasta ubicarse en un mero 17% entre quienes provienen de los hogares con menores ingresos.

¿Cuántos estudiantes egresan de los diferentes ciclos educativos? a los 19 años egresa de media básica un 95% de quienes residen en los hogares de mayores ingresos, mientras que solamente egresa un 50% de quienes viven en los hogares con menores ingresos; a los 22 años el egreso de la educación media superior presenta diferencias aún más marcadas, ya que egresa el 71% de los jóvenes de hogares más favorecidos, mientras que solo egresa un 15% de los jóvenes que pertenecen a los hogares más desfavorecidos.
Es decir, no solo debemos atender la particularidad de quienes egresan, sino que en este informe de presentación a las autoridades se les pasa por alto aquellos que no asisten o quedan rezagados en el camino.
Evidentemente esto esconde una voluntad y necesidad política de hacerlo, porqué en el país de las grandes cifras en materia de educación, ofrendadas con bombos y platillos, esconden debajo de la alfombra los miles y miles de jóvenes que no les preocupa la educación, por el hecho de que tienen otras preocupaciones más inmediatas, como por ejemplo tratar de resolver la subsistencia.

Recientemente cuando trabajamos en torno al empleo visualizábamos como los jóvenes de escaso recursos eran quienes caían en la precariedad laboral y la flexibilización, quiénes asumían los peores salarios. Son estos, los sin representación porcentual quiénes actúan funcionales al sistema, la materia prima para que políticas como las impulsadas por la reforma Vivir sin miedo tengan eco en una población que tiene miedo, y esto consensuado y legitimado por las practicas impulsadas desde la fuerza de gobierno.

Está claro que seguiremos discutiendo en esta línea y dejamos abierta una próxima intervención sobre este tema, el mismo que preocupa y ocupa a la clase dominante en pos de la defensa de sus intereses, y el mismo que debe ocupar a los explotados y oprimidos en busca de utilizar la educación como una herramienta de lucha, y no de lucro o condena para miles de jóvenes como sucede actualmente en nuestro país.