Qué trabajo conseguir trabajo. La problemática del empleo para los jóvenes

01.Jul.19    General
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El presente año se encuentra marcado a nivel político por ser un año de elecciones nacionales. El último domingo de junio se desarrollaron las elecciones internas, para luego de este mojón si, comenzar la carrera electoral hacia octubre, allí donde la cumbre del sistema democrático burgués nos hace sentir partícipes de una democracia que no es real para nuestra clase trabajadora. En los discursos, los personajes políticos se han encargado de visualizar cuales son los principales problemas que nuestra sociedad presenta, claro está, con la intención de ofrecer promesas que sabemos se irán diluyendo en la práctica política. Hace un tiempo atrás se coincidía en la inseguridad como el principal problema y tema de preocupación de la sociedad uruguaya, sin embargo, aquellos fantasmas que desde el oficialismo se agitaban se sucedían en la región y nuestro país era la excepción comenzaron a asomar con más fuerza, al punto de poner como primer punto del orden del día el problema del desempleo. Aquellos años de bonanza económica que se correspondieron con un precio elevado de materias primas parecen no ser sustento para esta campaña electoral de un Frente Amplio que debe asumir en su lenguaje político y económico las palabras estancamiento y receso. En este escenario es que comienzan las propuestas, las medidas, y todo aquello que desde los diferentes espacios políticos acostumbran en cada campaña electoral.
Qué estos visualicen el desempleo como uno de los principales problemas a exponer responde a sus ansías de ocupar espacios de poder, ya que a los mismos para nada les afecta, son miles y miles de hombres y mujeres que no tienen actualmente un sustento económico, y ninguno de ellos es parte de la burguesía, clase de la cual defienden los intereses cada uno de los primeros, son los que integran las filas de los explotados y oprimidos los que año a año engrosan los números de pobreza e indigencia y ¿para nosotros debemos creer que van a gobernar?
Desde la Central Sindical en la medida del paro general del 25 de junio entre otras consignas se fijaba la necesidad de defender el empleo. ¿Qué podemos esperar de la conducción actual de PIT CNT?, cuando la burocracia sindical manifestará el año pasado de cara al congreso de la central, que el Uruguay asiste a una agudización en la lucha de dos proyectos de país. De un lado el proyecto de restauración conservadora, del otro, el proyecto de cambios profundos de la clase trabajadora organizada del cual entienden se encuentran el PIT CNT y el Frente Amplio. Si algo hay que agregar en este sentido y merece un análisis más profundo es el porqué de las ausencias clasistas y combativas dentro del movimiento obrero que orienten la lucha sobre todo con independencia de clase.
Y de este panorama no somos ajenos los y las jóvenes. Ya sea en aquellos años donde los niveles de empleo aumentaron o como actualmente se observa una tendencia en el desempleo a tener números aparejados con los más altos de los últimos años, los jóvenes hemos sido siempre quienes en una u otra circunstancia engrosamos los números de desempleados. Con un par de características que dan muestra de lo que es este sistema de producción, por un lado, dentro de los jóvenes desempleados han sido siempre las mujeres sobre quienes ha recaído con mayor fuerza esta problemática, y por otro, los jóvenes del interior son quienes padecen por sobre los jóvenes de Montevideo.
Desde el gobierno del Frente Amplio han manifestado constantemente su preocupación sobre esta situación. Uno lo puede visualizar en la Ley Nº 19.689 que modifica la Ley Nº 19.133 sobre el fomento del empleo juvenil con la fijación de normas sobre el fomento del empleo juvenil donde a la pregunta ¿Qué principios rigen la formación y el empleo juvenil? Dan la respuesta Trabajo decente: respeto y promoción de los derechos fundamentales del trabajador; ingresos justos; no discriminación por edad, género, sexo, orientación sexual, etnia, nivel socioeconómico o de otro tipo. Esta nueva ley entró en vigencia el 1ero de enero de este año. Por ende, nos parece oportuno conocer cuál es la realidad que los jóvenes debemos enfrentar frente al problema del empleo como parte de los explotados. Frente a esto debemos mencionar lo siguiente:
Los y las jóvenes trabajadores que tienen entre 18 y 29 años presentan más informalidad que el promedio de los ocupados, según señaló un informe realizado por el Sistema de Información de Calidad Laboral. De este mismo informe se desprende que: el 38% de los jóvenes entre 18 y 22 años no aporta a una caja de jubilaciones por su trabajo. Allí también se muestra que los jóvenes tienen intenciones de cambiar de empleo en los próximos seis meses de manera bastante más marcada que el promedio de los ocupados. Casi el 50% de los jóvenes trabajadores entre 18 y 22 años tienen previsto hacerlo en ese período.
Estos datos se complementan con los de la Encuesta Continua de Hogares del INE del año 2017 que señalan las diferencias en relación a la calidad laboral de acuerdo a la edad: hay que tener en cuenta que entre los que tienen 18 a 22 años las carencias son más que los que son más grandes.
El informe muestra que hay una diferencia estructural en términos de calidad del empleo por edades: los trabajadores de 18 a 22 años tienen una menor calidad del empleo en comparación a los demás trabajadores a lo largo de todo el período (2009-2017).
Este dato no sorprende demasiado porque la informalidad afecta a todos los niveles, pero principalmente a los jóvenes que se encuentran en un estrato económico bajo, porque la tasa de informalidad es mucho más alta en esos casos.
Los indicadores de formalidad laboral son peores aún si se los discrimina según el nivel socioeconómico entre los 18 y los 29 años
En el nivel alto la informalidad es del 19%, en medio es del 23% y en un nivel socioeconómico bajo es del 51%. “El tipo de empleo al que acceden estos jóvenes es más precario al de los trabajadores de otros niveles porque tienen un menor ingreso, menor estabilidad y están castigados por los aspectos más duros de la informalidad”.
Retomamos uno de los puntos de la ley para que se aprecie de sobremanera el contraste. Allí se desprende entonces que debe apuntarse al trabajo decente: respeto y promoción de los derechos fundamentales del trabajador; ingresos justos; no discriminación por edad, género, sexo, orientación sexual, etnia, nivel socioeconómico o de otro tipo. ¿Hace falta agregar algo? Sí, los jóvenes como parte de una clase trabajadora y sectores populares, sufrimos el trabajo explotador y alienante que recae sobre nuestras espaldas y enriquece a unos pocos sectores de la sociedad, los mismos sectores que pretenden darnos cátedra de cómo esta problemática es capaz de cambiar, cuando son ellos quienes condenan a los y las jóvenes en el mejor de los casos al trabajo explotador, o, a la marginalización, a la búsqueda de cualquier forma de generar ingresos, ya sea la prostitución, la venta de droga, el hurto, todo aquello que nos vulnera, que nos encadena.

Los y las jóvenes debemos saber que nada podemos esperar de este proceso electoral donde lo que está en juego es quien administrará mejor los intereses del imperialismo y la burguesía local. Debemos asumir una de las tareas más difíciles para aquellos que tenemos intenciones de transformar esta realidad y es la de construir organización, pero no cualquier tipo, sino que organización revolucionaria, donde las luchas se encaminen a alcanzar objetivos tales como el pleno empleo, salarios que satisfagan las necesidades, la concepción del trabajo que dignifica, pero donde la suma de estos no dé como resultado la humanización de este sistema, sino que el horizonte debe estar puesto en la construcción del socialismo, donde las relaciones sociales que hoy dominan significan que miles de jóvenes de nuestro país no desarrollan la capacidad creadora e innovadora que un sistema justo permitiría, sino que deben asumir preocupaciones del índole como subsistir en un sistema que visualiza como material descartable lo humano.
Los y las jóvenes debemos aprender que el camino esta trazado, el camino es la revolución y la lucha por el socialismo.