¿Cuál es la situación de los jóvenes hoy?

Juventud Guevarista
05.May.19 :: General


Les acercamos nuestra intervención en el marco del 58° aniversario del Movimiento Revolucionario Oriental el pasado 26 de abril, la cual tiene como objetivo hacer hincapié en los principales problemas que deben afrontar los y las jóvenes de nuestro país y cuáles son las tareas que debemos impulsar los mismos para transformar esta realidad.



En esta intervención, desde la Juventud Guevarista pretendemos plantear una mirada crítica sobre la situación de la juventud en la actualidad. Los jóvenes, explotados y oprimidos pertenecientes a la clase trabajadora y a sectores populares, poseen una capacidad combativa y creadora, que, en palabras del Che, tiene el potencial de “ser el ejemplo donde se puedan mirar los hombres y mujeres de edad más avanzada que han perdido cierto entusiasmo juvenil”, siempre combinando la experiencia y el ímpetu en la realización de estas tareas.
Para impulsar estas tareas que pretenden transformar la realidad, en primera instancia debemos conocer la misma. Con este objetivo nos parece oportuno presentar las situaciones que afrontamos día a día los jóvenes en nuestro país.
En primer lugar, queremos referirnos a los sectores sobre los que recae la realidad más cruda en este sistema, que debido a que se funda en la desigualdad social nos lleva a usar términos como pobres e indigentes. Un rasgo central de la pobreza en el mundo es su enorme incidencia en los niños y adolescentes. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en 2018 la mitad de la población más pobre del mundo son niños y niñas.
Uruguay no escapa a esta realidad. Teniendo en cuenta los criterios mediante los cuales se mide la línea de pobreza e indigencia, criterios cuestionables ya que están determinados por la clase dominante y le permiten maquillar la realidad, en nuestro país, el 13,5% de los jóvenes de entre 13 y 17 años son pobres. 4 de cada 1.000 niños menores de 6 años son indigentes. No podemos quedarnos con la frialdad de estas cifras, si no que debemos tener presente que las mismas reflejan el hecho de que miles de jóvenes no ven sus necesidades básicas satisfechas. Mientras nosotros estamos hablando acá, miles de jóvenes hoy no tienen un plato de comida, no tienen donde dormir, no tienen acceso ni a la educación ni a la salud y podríamos seguir enumerando realidades toda la noche.

La burguesía no solo es capaz de generar masas de jóvenes marginalizados funcionales al sistema. En su afán de incrementar sus ganancias, exprime la fuerza de trabajo de miles de jóvenes que a diario se ven obligados a venderla para poder apenas subsistir, a costa de salarios que no alcanzan los valores mínimos necesarios para esta subsistencia.
Incluso en torno al trabajo debemos visualizar las problemáticas existentes, debido a que somos cada vez más los jóvenes que ni siquiera podemos acceder al mercado laboral. El desempleo promedio del último año alcanza el 25,5%. A su vez dentro de estos jóvenes desempleados somos las mujeres quienes tenemos una tasa específica de desempleo superior: en los últimos años se registra un mayor aumento hasta llegar al 30,6% el año pasado.
Para aquellos que sí logramos vender nuestra fuerza de trabajo, nos queda aceptar las propuestas más precarias, buscando salidas laborales rápidas que se caracterizan por sus bajos salarios y malas condiciones, donde siempre prima el interés del capitalista de generar ganancias, teniendo al gobierno como cómplice que legitima esta situación. Un claro ejemplo es el acuerdo, establecido no hace mucho tiempo, entre el gobierno uruguayo y la multinacional McDonald’s, debido al cual el estado subsidia hasta un 60% a la multinacional en la contratación de empleados jóvenes, que todos sabemos son utilizados y descartados por este tipo de empresas, que se aprovechan de la gran cantidad de jóvenes en busca de trabajo existente.
El desempleo y la precariedad laboral no son los únicos problemas que visualizamos como trascendentes en la realidad que pretendemos transformar, sino que debemos abordar también la educación y su problemática, ya que desde nuestra perspectiva es una herramienta que aporta a la lucha.

Un estudio del Instituto de Economía de la Udelar comprueba que en la educación de nuestro país existe un proceso de filtro con características, donde la desigualdad económica juega un papel primordial en las deserciones de estudiantes en los años más tempranos. En los ciclos básicos de liceos y UTU, el contexto familiar y el clima educativo del hogar son los factores principales que determinan el rendimiento y la continuidad en las instituciones educativas.
Esto puede ser contrastado con un estudio realizado en 2016 por la Ined, organismo estatal, que planteaba que la causa principal de deserción estudiantil era la falta de interés y que los jóvenes pertenecientes a sectores más favorecidos eran los principales afectados. Este estudio fue realizado con estudiantes de bachillerato, cuando el filtro principal se da en edades más tempranas, como nos demuestra el estudio proveniente de la Udelar.
De cualquier manera, el estudio de la Ined afirma que aproximadamente un 60% de quienes ingresan a secundaria no logran finalizarla. Desde las autoridades competentes responden con programas de estudios con grandes carencias, ya que el fin es alcanzar las cifras de aprobación prometidas en la campaña electoral, además de dar respuestas a lo exigido desde los organismos internacionales: preparar a los jóvenes para que sean mano de obra dócil del mercado, fortaleciendo la competencia y el individualismo, generando individuos útiles para las necesidades de los explotadores y saqueadores de nuestra sociedad.
Vinculado a esto recientemente salió a la luz el hecho de que la Fundación UPM apoya con becas a directores, subdirectores o coordinadores de centros educativos en diferentes departamentos, para un posgrado en Especialización en Liderazgo, Gestión e Innovación Educativa, en el marco del plan de proyectos educativos que buscan fortalecer la educación en las comunidades rurales donde opera la compañía. Casualmente, quien estará a cargo del proceso de selección de los candidatos que recibirán el apoyo que otorgará la Fundación UPM será la Universidad de Montevideo, un centro referente de lo que es el lucro en educación.

En síntesis, aquellos que nacen en la indigencia y en la pobreza, aquellos que mantienen los trabajos precarizados, aquellos que desertan de los centros de estudios, son quienes conforman el grupo de jóvenes considerados por la sociedad como “el peligro inminente”. Son ellos quienes son funcionales a las necesidades de este sistema, un sistema que pretende privar de elementos tan básicos a nuestra sociedad como lo son la libertad y sentimientos como la felicidad, que no podrán ser alcanzados plenamente mientras alguien deba escupir sangre para que otro viva mejor.
Estas no son las únicas miserias que el sistema depara a los jóvenes; por si no fuera suficiente son los mismos opresores quienes generan los recintos para privarlos de su libertad, en teoría corregirlos y volver a escupirlos a la sociedad, condenándolos a un círculo vicioso que utilizan para su provecho. Según los datos que se tienen del pasado año son cerca de mil los adolescentes que se encuentran privados de libertad por delinquir.
En estas instituciones el sistema no tiene interés en paliar siquiera los sufrimientos que se originan en la desigualdad social, en la marginalización y en el despojo. No hay suficientes funcionarios especializados dentro de estas instituciones que puedan alivianar las penurias que genera este sistema. Desde 2015 a la fecha son 6 los jóvenes que se han quitado la vida dentro de los espacios del INISA donde confluyen jóvenes con los más variados padecimientos que este sistema genera sobre ellos.
La opresión y la explotación que ejerce este sistema han llegado a naturalizar el descreimiento en cualquier posibilidad de cambio en gran parte de la juventud. Partiendo de este punto, y por lo antes desarrollado, consideramos como una de las tareas revitalizar los aportes que la juventud puede generar en base a este espíritu combativo y creador que mencionamos en un inicio, y que no debe sucumbir a la presión del sistema.

A modo de conclusión, nos gustaría mencionar palabras que el Che dirige a la juventud revolucionaria:
“La tarea de la organización debe estar constantemente unida a todo el trabajo que se desarrolle (…) Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia, van cayendo en la rutina, van cayendo en el conformismo, y acaban por ser simplemente un recuerdo.”