Posición frente a la campaña “Vivir sin miedo”

Juventud Guevarista
17.Abr.19 :: General


Debemos preguntarnos hacia quienes apuntan los impulsores de esta campaña como culpables de la inseguridad. De seguro no es al crimen organizado, ni a los políticos de cargo o a la policía corrupta que lo sostiene. No es a ellos, si no que se basan en la segmentación y desigualdad en que se sostiene el sistema capitalista para señalar, como siempre lo han hecho, a los sectores explotados y oprimidos como culpables de todo mal de la sociedad.



En el marco de un año electoral, nos encontramos con campañas impulsadas por diferentes sectores políticos burgueses y reformistas. Entre ellos destaca la campaña impulsada, en un inicio, por el Partido Nacional con Larrañaga como líder, conocida como “vivir sin miedo”, que busca una reforma constitucional de tendencias sumamente conservadoras y que ha conseguido un incremento importante de apoyo popular estos últimos meses.
Es importante que nos cuestionemos el por qué de esta mirada positiva que parte importante de la opinión pública le ha otorgado a una campaña que algunos han llegado a señalar como fascista.

Es innegable el papel que juegan los medios de comunicación masivos bajo la influencia de la clase explotadora en el sentimiento de inseguridad que se extiende en el pueblo, pero no debemos desechar este sentimiento como inválido, si no que debemos analizar sus causas y características, ya que este mismo es la base de la campaña, como su nombre “vivir sin miedo” nos remarca precisamente.
Siguiendo este hilo, debemos preguntarnos hacia quienes apuntan los impulsores de esta campaña como culpables de la inseguridad. De seguro no es al crimen organizado, ni a los políticos de cargo o a la policía corrupta que lo sostiene. No es a ellos, si no que se basan en la segmentación y desigualdad en que se sostiene el sistema capitalista para señalar, como siempre lo han hecho, a los sectores explotados y oprimidos como culpables de todo mal de la sociedad. Así, además de validar las opiniones conservadoras y liberales de los sectores más acomodados, generan odio de trabajadores hacia trabajadores, desviando la atención del verdadero enemigo que representa la burguesía bajo una premisa tan antigua como lo es el divide y reinarás.

Volviendo a la reforma que se busca tiene tres puntos principales. El primero refiere a la habilitación de allanamientos nocturnos, prohibida en la actualidad por la constitución. Otro punto pretende modificar las condenas penitenciarias, instaurando la condena perpetua y eliminando la opción de salida preventiva. El último punto refiere a la creación de una Guardia Nacional con base militar, de características y funciones muy similares a las que cumple la Republicana.
No analizaremos aquí deficiencias específicas que esta reforma pueda tener para su aplicación que expertos en el tema puedan señalar, si no que queremos remarcar la falta fundamental que este y todo reformismo poseen: es imposible que los cambios que dicen buscar se realicen dentro del sistema capitalista, por el contrario, todo cambio impulsado por estos sectores está destinado a alimentar la desigualdad social y legitimar en el poder a los opresores a costa de los oprimidos.
No es posible cambiar el sistema tampoco con tibias reformas dentro del mismo capitalismo, creencia que los sectores progresistas han querido inculcar a las masas en nuestro país y a nivel continental, mostrándose como una oposición a las políticas liberales identificadas con la derecha y en los hechos demostrando ser otra cara de la misma moneda.

Mencionamos esto para comentar sobre una de las contra campaña en rechazo a la “vivir sin miedo” que desde sectores sociales y estudiantiles se han impulsado y que siguen la lógica de las ideas que se han buscado imponer desde el progresismo. Así es como bajo la consigna de “nunca más”, que pretende aludir al último periodo de dictadura cívico-militar de nuestro país, reniegan de la realidad represora y segmentaria que ha caracterizado los casi 15 años de gobierno a nivel nacional y otros tantos a nivel departamental, con un programa que ha sido conciliador y rebajado con el fin de mantenerse en el poder a toda costa.

¿El “nunca más” que defienden como bandera se ve reflejado en la golpiza que sufrió un estudiante de secundaria la semana anterior por parte de la republicana sin mediar palabra y sin siquiera tener algún hecho concreto para poder requerirlo? ¿O en la represión en el Codicen en el 2015, también a estudiantes de secundaria en una ocupación que tenía como objetivo conseguir los recursos necesarios para la educación, que año a año les son negados, aumentando en su lugar el aparato represivo del estado? ¿O el maltrato y las detenciones luego de la marcha por el agua de hace un par de semanas, con el objetivo de amedrentar a quienes se habían concentrado en contra de la entrega de nuestros recursos a la multinacional UPM? entre otros innumerables ejemplos
¿Se ve reflejada esa supuesta búsqueda por la justicia social en el hacinamiento y sobrepoblación de las cárceles en la actualidad de nuestro país, denunciadas en reiteradas oportunidades en informes que además demuestran la constante violación de derechos a las cuales son sometidos los reclusos? ¿O en el claro ejemplo que presentan los constantes asesinatos en enfrentamientos que se producen entre reclusos, legitimados por la autoridad carcelaria gestando en el interior de las cárceles la pena de muerte que se fomenta fuera de estas?

No podemos ignorar la dictadura burguesa disfrazada a la que nos vemos sometida los sectores oprimidos, llamada democracia por el progresismo y la cúpula de la central sindical, donde quien tiene el poder es quien maneja el capital.
Consideramos, y con razón, inhumana la reforma propuesta por la campaña “vivir sin miedo”, pero no podemos dejar de ver la hipocresía detrás del “nunca más”, y a campañas similares que no impulsan una base ideológica que plantee una verdadera solución a todos estos problemas, ya que corremos el riesgo de perdernos en el circo que se presta con mayor fuerza en este momento, precisamente por ser un año electoral.

A modo de conclusión queremos remarcar la idea mencionada con anterioridad, no existen la posibilidad de eliminar la inseguridad dentro del sistema capitalista, debido a que su causa principal es la desigualdad social, que no es posible solventar sin cambiar este sistema por completo, solamente mediante la revolución.
Desde las organizaciones que tenemos esta intención revolucionaria, debemos trabajar a diario en la batalla ideológica contra las políticas represivas de la derecha tradicional y del progresismo, remarcando la necesidad de fusionar estas ideas con la clase explotada. Somos conscientes que no será tarea sencilla, debido a que un logro importante que el progresismo ha alcanzado en sus años de gobierno es una legitimación por parte de la población de los aparatos represivos del estado, depositando allí su confianza como manera de sentirse segura, en lugar de recurrir a las múltiples herramientas de lucha que tiene como clase trabajadora para liberarse del yugo opresor.