GUEVARISMO: Teoría y práctica revolucionaria

15.Ago.07 :: Nuestra Doctrina

El guevarismo forma la parte sustancial y medular de nuestro cuerpo doctrinario. Así está expresado en nuestra carta de Principios y Objetivos, aprobada en el año 2005.
Para nosotros es un cuerpo de ideas, conceptos y ejemplos que sirven de orientación para una práctica política revolucionaria, transformadora.



Obviamente, el término guevarismo hace referencia al Comandante Che Guevara. Pero no de una forma idealista, sino asumiendo los aportes legados por el Che en los más variados aspectos, como ser: en la ideología, el pensamiento económico, su visión de un hombre nuevo con una nueva ética y una nueva moral, el internacionalismo proletario, la construcción de la organización política y los métodos para que el pueblo avance en la conquista del poder. Desde un enfoque antidogmático, en el cual no se tienen ni países guías, ni hombres guías, ni partidos guías, sino ideas guías.
Vivimos tiempos de mucha confusión. Sobre todo de confusión ideológica. La derrota del movimiento popular y sus vanguardias armadas en los 70’s, trajo aparejado un profundo revisionismo ideológico, programático, estratégico, etc. Muchos compañeros murieron, otros desaparecieron, otros soportaron la cárcel y la tortura. Entre estos, la mayoría, o los más destacados, se han pasado con armas y bagajes al campo enemigo. Hoy son gobernantes, ministros y parlamentarios en nuestro país, y en toda América Latina. Entedemos, humildemente, que esto se produjo por no contar con la firmeza ideológica suficiente como para retomar el camino de la lucha revolucionaria. Esto no quiere decir que había que salir de la cárcel y volver a tomar las armas, pero sí reestructurarse y reorganizarse para dar nuevos combates, en nuevos campos de batalla (como el de la democracia burguesa), pero del lado de los intereses del pueblo y los trabajadores, no del enemigo de clase.

“Teoría y práctica deben ir siempre unidos”

Esta frase de Guevara es bien importante, ya que para nosotros la teoría (la ideología de los trabajadores) es la que orienta la práctica. Y esa práctica debe apuntar a transformar la realidad, en una forma revolucionaria.
El asumir esa ideología nos lleva a tomar conciencia de quiénes somos, a qué clase pertenecemos y cuáles son los objetivos estratégicos que debemos plantearnos.
Para nosotros, ese objetivo estratégico sigue siendo la toma del poder por parte del proletariado y la instauración del Socialismo.
Estos son los aspectos más importantes a resaltar, en esta etapa, de la doctrina guevariana. Incorporar la teoría, la ideología, para orientar la práctica. A ésto debemos apuntar los jóvenes guevaristas hoy.
Cotidianamente estamos imbuidos por las ideas dominantes que nos hacen pensar y actuar como el sistema pretende que lo hagamos. La victoria militar en los 70’s le abrió las puertas al imperialismo y a las clases dominantes de nuestros países dependientes para globalizar la dominación. La cual venía siendo cuestionada no sólo desde el punto de vista de la movilización popular y desde el punto de vista militar (mediante la guerrilla), sino también desde el punto de vista ideológico. El movimiento popular y su vanguardia, el movimiento obrero, había hecho carne en la ideología revolucionaria. Para contrarrestarlo el sistema debía reaccionar atacando militarmente (etapa cumplida desde 1968 hasta mediados de los ochenta) y también ideológicamente (tarea asumida en la dictadura por el ejército y en la democracia por los partidos burgueses y posteriormente por los revisionistas-reformistas).
El Che decía “¿Qué significa el desarrollo de la conciencia? Significa algo más profundo que el aprendizaje de teorías estrictamente en los libros; teoría y práctica, ejercicio de la teoría, deben ir siempre unidos, no pueden separarse de ninguna manera, de tal manera que el desarrollo de la conciencia debe estar estrechamente ligado al estudio, al estudio de los fenómenos sociales y económicos que dirigen esta época y a la acción revolucionaria” [1]
Es tarea central en esta etapa el desarrollo de la conciencia revolucionaria, incorporar los valores del hombre nuevo de que hablaba el Che. Profundizar el estudio, incorporar y dominar el pensamiento científico, dominar las leyes que sustentan el sistema, las contradicciones que en él existen, los intereses sociales en pugna, etc. Todo esto debe servirnos de cimiento para poder orientar nuestra acción transformadora de la mejor manera posible.
Esa acción transformadora debe ser multifacética y dialéctica. La estrategia de obtención del poder es inmodificable, inflexible. Las tácticas de acumulación, por el contrario, sí deben ser flexibles. Pero estas tácticas deben acumular hacia esa estrategia, son los pasos que se van dando para llegar al objetivo de instaurar el Socialismo.
Al respecto, el Che decía: “La real capacidad de un revolucionario se mide en el saber encontrar tácticas revolucionarias adecuadas en cada cambio de la situación, en tener presente todas las tácticas y en explotarlas al máximo. Sería un error imperdonable desestimar el provecho que puede obtener el programa revolucionario de un proceso electoral dado, del mismo modo que sería imperdonable limitarse, tan solo, a lo electoral y no ver los otros medios de lucha armada para obtener el poder, instrumento indispensable para aplicar y desarrollar el programa revolucionario. Si no se alcanza el poder, todas las demás son inestables, insuficientes, incapaces de dar las soluciones que se necesitan por más avanzadas que puedan parecer” [2]
Ser guevarista hoy significa enfrentar ideológica, política y metodológicamente al imperialismo y sus lacayos criollos (el “progresismo” gobernante). En esta guerra abierta contra los enemigos del pueblo, debemos atrincherarnos y rearmarnos ideológicamente, disputar palmo a palmo cada batalla en todos los frentes, defender a muerte cada victoria, hasta acabar definitivamente con la opresión burguesa y la dependencia con el imperialismo.

Notas:
[1] Palabras del Che en la Conferencia a los estudiantes de la Facultad de Tecnología. 11 de mayo de 1962
[2] “La experiencia de la Revolución Cubana”. Publicado en Monthly Review en octubre de 1963.