ERNESTO ‘CHE’ GUEVARA: La vigencia de un ideario

08.Oct.06    Opinión Guevarista
   

Para nosotros, los “últimos guevaristas” serán aquellos que logren concretar el sueño del mismo Che: liberar de la dominación imperialista a los trabajadores y a los pueblos de América Latina, Asia y África, y avanzar en un proceso de revolución socialista. El hecho de que hayan caído en combate el Che Guevara, Camilo Torres, Carlos Marighela, Miguel Enríquez, Roberto Santucho, Raúl Sendic, y tantos otros compañeros y compañeras, no significa que su lucha haya concluido o sido derrotada. Por el contrario, sus ideales permanecen vigentes en las luchas antiimperialistas y anticapitalistas de hoy.


Ideología

“Hay verdades tan evidentes, tan incorporadas al conocimiento de los pueblos que ya es inútil discutirlas. Se debe ser ‘marxista’ con la misma naturalidad con que se es ‘newtoniano’ en física o ‘pasteuriano’ en biología” (Che. Discurso en Punta del Este. Agosto de 1961).

Che fue un ferviente marxista revolucionario. Se forma en el Materialismo Dialéctico e Histórico, herramientas de análisis y razonamiento científicas, elaboradas y sistematizadas por Marx y Engels, que constituyen la base de la ideología del proletariado. Por lo tanto si uno pretende ser continuador de las ideas de Guevara debe asumir al marxismo como el basamento ideológico. Asumirlo tal y como el Che nos enseñó, sin seguidismos a dogmas y sin escolasticismos. En el pensamiento del Che el concepto de ser marxista o ser revolucionario siempre está ligado al desarrollo de una ética y una moral revolucionarias, a la formación de un hombre nuevo.
Creemos que hoy la lucha está planteada en el campo de las ideas, como dice el compañero Fidel Castro. Entendemos que las ideas de la revolución, del socialismo fueron derrotadas circunstancialmente. Ingresaron en un período de reflujo. Pero siempre y en tanto exista la clase obrera, existirá en su seno un sector, por más débil y pequeño que parezca, que se antrincherará en estas ideas que más temprano que tarde ganarán la batalla contra la ideología dominante, sus propulsores, sus defensores y su sistema de dominación. Esta lucha incluye también la lucha contra el reformismo, el revisionismo, el gradualismo y el etapismo. Hoy esta lucha se enmarca en el combate a las concepciones socialdemócratas y seudo progresistas que tanto daño le hacen a la clase obrera, engañando y embaucando a los trabajadores pretendiendo convencerlos que se puede humanizar el capitalismo, y que burgueses y proletarios comparten los mismos intereses, ocultando los antagonismos de clase que son inherentes al sistema capitalista.

Partido de cuadros

“El Partido es una organización de vanguardia. Los mejores trabajadores son propuestos por sus compañeros para integrarlo. Este es minoritario pero de gran autoridad por la calidad de sus cuadros. Nuestra aspiración es que el Partido sea de masas, pero cuando las masas hayan alcanzado el nivel de desarrollo de la vanguardia, es decir, cuando estén educados para el comunismo”. (Che. El Socialismo y el Hombre en Cuba. 1965)

Para asumir la ideología del proletariado, defenderla y transmitirla, se necesitan cuadros. El cuadro se construye todos los días, en el proceso dialéctico de estudio y práctica. Los cuadros se forman orientados por la organización política. Es ésta la que introduce en el seno del movimiento obrero y popular la ideología del proletariado, las ideas de la revolución, la liberación social y el socialismo.
Para el Che esa organización política no era otra cosa que el partido. Éste debía ser de cuadros. Individuos formados ideológica, política, económica, militar y administrativamente para la construcción del Socialismo. Integrado por los mejores entre los mejores, elegidos éstos por los trabajadores entre sus pares, entre aquellos que más se destacaran en la humildad, el sacrificio, la solidaridad, el cumplimiento consciente de la tarea, etc. Para el Che el partido era la vanguardia del pueblo, selectivo, reducido pero de gran ascendencia en las masas.
Para nosotros el partido es una necesidad de la clase obrera. No vemos un proceso revolucionario, insurreccional, sin una dirección. Tampoco creemos, y Cuba fue un ejemplo de eso, que exista un único partido capaz de liderar la revolución. Creemos que esa dirección será colectiva, entre varios partidos y organizaciones. No nos autoproclamamos EL PARTIDO, pero sí nos consideramos un afluente hacia la construcción de ese gran partido del proletariado, el partido leninista de nuevo tipo, preparado ideológica y organizativamente para el combate contra el sistema y sus aparatos represivos. Esto es algo que tomamos de Lenin, el Che y otros procesos revolucionarios victoriosos.
En el partido el individuo se forma ideológica, política, cultural y organizativamente, para asumir la lucha revolucionaria. No debemos permitir que el espontaneísmo combativo, que existe y seguirá existiendo, se lleve la vida de los mejores exponentes de nuestra clase y el pueblo.

Los métodos para la liberación

“La real capacidad de un revolucionario se mide en el saber encontrar tácticas revolucionarias adecuadas en cada cambio de la situación, en tener presente todas las tácticas y en explotarlas al máximo. Sería un error imperdonable desestimar el provecho que puede obtener el programa revolucionario de un proceso electoral dado, del mismo modo que sería imperdonable limitarse, tan solo, a lo electoral y no ver los otros medios de lucha armada para obtener el poder, instrumento indispensable para aplicar y desarrollar el programa revolucionario”. (Che. La Experiencia de la Revolución Cubana. Octubre de 1963)

Asumir la ideología marxista revolucionaria nos condiciona en cuanto a qué partido conformaremos y cómo lucharemos. Los que no son marxistas, o mejor dicho, los que son francamente reformistas o revisionistas tienen sus propios métodos, para nosotros equivocados. Éstos se desenvuelven en el marco del sistema y no van más lejos que eso. Como ejemplos tenemos: el dialoguismo, la conciliación, el etapismo, el gradualismo, el electoralismo porfiado, etc., etc. Como leninistas consideramos que todos los métodos de lucha son válidos, incluso los reformistas, siempre y cuando acumulen hacia la salida revolucionaria. Son meras variantes tácticas, circunstanciales, secundarias. El elemento principal es la lucha de carácter revolucionario, mediante métodos revolucionarios, atacando al sistema en los pilares que lo sostienen.
En esto no podemos engañarnos ni engañar al pueblo. No estamos haciendo aquí un llamado a tomar las armas e iniciar la lucha guerrillera. Simplemente decimos, desde la honestidad revolucionaria que es parte de una ética y una moral revolucionaria, que el asumir un camino consecuentemente revolucionario, como lo hicieran el Che, como tantos miles en nuestra América, dando su vida por ello, lleva a tomar definiciones claras al respecto de qué cambio social queremos y cómo lo vamos a hacer. Creemos que las ideas y el ejemplo que guiaron al Che en su práctica revolucionaria, también son nuestra guía.
No debemos repetir mecánicamente recetas aplicadas en determinados momentos históricos, en situaciones particulares. Lo que sí debemos es analizar con mente abierta y espíritu crítico todas las experiencias revolucionarias, las victoriosas y las derrotadas, para sacar de éstas ejemplos e ideas orientadoras hacia el nuevo e indudable auge revolucionario.

Antiimperialismo

“Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica”. (Che. Mensaje a la Tricontinental. Abril de 1967)

En este momento el imperialismo se encuentra en una feroz ofensiva armada, con invasiones directas, solapadas, encubiertas, etc. Pero el hecho es que la crisis que golpea la economía yanqui ahora, y la que se le vendrá, lo obligan a salir a raptar recursos económicos y naturales en aquellos países que le resultan atractivos para esto.
En nuestro continente el objetivo son nuestros recursos económicos, asegurados por la Deuda Externa, y los recursos naturales como la tierra, el agua y la biodiversidad.
Hoy la penetración, sobre todo aquí en el Sur, se viene dando por la vía diplomática, impulsando desde la Casa Blanca y con la connivencia de gobiernos cipayos, acuerdos de libre comercio, libre circulación de capitales, etc. Obviamente, como decía Karl von Clausewitz, la guerra es la continuación de la política pero por otros medios. Entonces, de la mano de estos tratados y de los impulsos privatizadores y desreguladores de la soberanía estatal de nuestros países, vienen las Bases Militares como la que existe en Paraguay y como la que se quiere construir en nuestro país.
Los únicos que se resisten, con mayor o menor éxito a las políticas saqueadoras de las multinacionales, la Casa Blanca y los organismos internacionales de crédito, son los pueblos. No se puede confiar en ningún gobierno en donde el poder no esté verdaderamente en las manos de la clase trabajadora y el pueblo. Y esto solo pasa en Cuba.
Por tanto, la lucha y resistencia frente a la invasión solapada del imperialismo está en manos del pueblo, sus luchadores sociales y sus organizaciones políticas revolucionarias. Debemos enfrentar sin dilaciones a aquellos gobiernos que, escudados en un pasado de izquierda, hoy son los principales aliados del imperio con sus políticas genuflexas. No debemos tener empacho en denunciarlos y en confrontarlos. Quizá hoy el pueblo no nos comprenda, pero la prédica del ejemplo es fundamental para sentar las bases hacia una futura y definitiva ruptura con el imperialismo.

Artículo publicado en el Construyendo N° 20 de octubre de 2006. El mismo es una versión resumida de la ponencia presentada por el compañero Federico Boga, en representación de la JG y MRO, el 6 de octubre 2006, en Concepción del Uruguay (Argentina), en ocasión del 39 aniversario de la caída en combate del Che Guevara.