Rebelión estudiantil en Chile: un ejemplo para el estudiantado latinoamericano

x Federico Boga
07.Jul.06 :: General

Durante los pasados meses de mayo y junio se vivió en varias ciudades de Chile una revuelta estudiantil, que movilizó a cientos de miles de estudiantes contra la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), por la gratuidad del boleto estudiantil y de la Prueba de Selección Universitaria, como ejes centrales.



La protesta estudiantil se inició sobre fines del mes de mayo, cuando los estudiantes decidieron movilizarse y ocupar sus centros de estudios en reclamo de la derogación de la LOCE, ley impuesta por el Dictador Pinochet en su ante último día de mandato, que no ha sido ni cuestionada ni modificada por los gobiernos de la Concertación, además de exigir boletos gratuitos para todos los estudiantes durante los 365 días del año, así como también el cuestionamiento a la Jornada Escolar Completa (JEC) y la exigencia de la gratuidad de la Prueba de Selección Universitaria (PSU).
La LOCE, Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, fue promulgada por el ex dictador, genocida, fascista y terrorista Augusto Pinochet en marzo de 1990. Esta ley establece la llamada “Libertad de Enseñanza”, lo cual no es más que un eufemismo, porque lo que en realidad hace es establecer la “Libertad de Empresa” en la enseñanza. Por lo tanto establece un predominio del mercado en la educación. Es la privatización de la enseñanza, que ha generado colegios para pobres y para ricos, con establecimientos privados subvencionados por el estado, pero donde los padres tienen que pagar y los colegios privados en donde estudian los hijos de la burguesía y de la pequeña burguesía acomodada.
Los resultados de todos los estudios de medición de la calidad de la enseñanza en Chile, arrojan como conclusión que hay un fuerte deterioro del nivel académico, donde solamente la calidad de instrucción de los institutos privados puede equipararse a los colegios estatales de países desarrollados.
Cuando los estudiantes terminan el secundario deben dar una prueba para ingresar a la Universidad, la llamada Prueba de Selección Universitaria (PSU). Los datos indican que menos del 5% de los estudiantes provenientes de colegios públicos entran en las Universidades tradicionales. A esto debe agregarse que para rendir ese examen de PSU, los estudiantes deben pagar cerca de U$S 38 ($U 950), lo que significa una sexta parte del salario mínimo del país.
El ex Presidente “socialista”, Ricardo Lagos, estableció la obligatoriedad en la enseñanza durante doce años. Además, decidió alargar la cantidad de horas que los estudiantes están en los centros de estudios, a lo que le llamó Jornada Escolar Completa. Esta JEC demostró que no es ni por asomo, una solución al problema de la educación, ya que aquellos centros de estudios que la han incorporado no han recibido el presupuesto suficiente para dar almuerzos a los estudiantes que se tienen que quedar en los institutos, además, en muchos lugares no hay comedores, ni siquiera el programa de formación es adecuado para esas horas adicionales.
El hecho de extender la obligatoriedad de la enseñanza de 8 a 12 años, tiene también un coste económico para el estudiante y su familia, cuestión que se ve agravada al no existir un boleto gratuito para los estudiantes de secundaria.

Ocupaciones, movilizaciones, violenta represión policial

La movilización y la ebullición estudiantil no surge de la nada, ni de la noche a la mañana. La disconformidad del movimiento estudiantil viene de hace tiempo.
El año pasado el gobierno saliente de Lagos consiguió mantener controlada la explosión juvenil con “mesas de diálogo”. Los estudiantes elaboraron sus propuestas, pero, con la excusa del cambio de gobierno, las conversaciones fueron aplazadas hasta fines de abril. Pero, la soberbia que caracteriza a los gobernantes y políticos socialdemócratas, calificó al esforzado trabajo de los jóvenes donde planteaban sus reivindicaciones y peticiones, como de aporte “simpático” y fue ignorado.
A esto se le suma que el fisco chileno tendrá un superávit de 10.000 millones de dólares por un mayor precio del cobre, cifra que sería destinada al ahorro y no a la inversión en educación, salud, empleo y vivienda. Un cartel colocado en un centro de estudio que rezaba: “el cobre por el cielo y la educación por el suelo”, es bastante gráfico.
Al no ser escuchados por el gobierno, los jóvenes decidieron tomar las calles. Cientos de miles se movilizaron en varias ciudades chilenas. La respuesta del gobierno fue enviar las fuerzas represivas. Las fuerzas policiales tenían órdenes de reprimir, por lo que las manifestaciones tomaron carácter violento, con cientos de jóvenes heridos y detenidos, durante casi todo el período de movilizaciones, que duró cerca de un mes.
Como consecuencia, obligados a replegarse, los estudiantes tomaron los centros de estudios e iniciaron las ocupaciones bajo control estudiantil.
Después de varios días de movilizaciones y enfrentamientos con la policía, el gobierno accedió a una mesa de diálogo con los estudiantes.

Resultado de la rebelión de los “pingüinos”

El conflicto de los pingüinos (así llamados por los colores azul y blanco de los uniformes) con el gobierno chileno fue llevado adelante por la ACES, Asamblea Coordinadora de Estudiantes de Secundaria. La ACES es un organismo concebido para la organización y la lucha, basado en la democracia directa estudiantil, con delegados y voceros que debían hablar y actuar según lo discutido, resuelto y mandatado por sus asambleas o en caso contrario podían ser removidos.
El resultado final del levantamiento estudiantil es la creación de un Consejo Asesor, por iniciativa del gobierno, donde participaran los estudiantes, cuyo objetivo es elaborar las reformas al sistema educativo que serán presentadas al parlamento, quien en definitiva resolverá.

Conclusión

El levantamiento de los estudiantes adolescentes chilenos deja como conclusión varias cosas. Primero la coincidencia de lo nefasto de los sistemas educacionales implantados en toda América Latina, a través de gobiernos alcahuetes del imperio y de sus organismos multilaterales de crédito. Que no solo no son formativos, en forma integral, sino que están concebidos para las necesidades de un mercado que cada vez necesita menos individuos más formados. Para lo cual pone innumerables trabas a todos aquellos hijos de trabajadores que desean acceder a la formación.
Segundo, que no es un hecho aislado. Ya se habían alzado millones de jóvenes franceses a inicios del 2006 en contra de una ley de super-flexibilización laboral.
Tercero, que esto demuestra que el único camino para arrancarle algo a los gobiernos seudo izquierdistas, social-liberales y alcahuetes del imperio, es mediante la lucha, la confrontación, la movilización. Esto se aplica tanto para los estudiantes chilenos, como para los uruguayos y del resto de Latinoamérica.
La rebeldía es innata a los jóvenes, debemos tener la lucidez suficiente como para encauzarla hacia luchas que no sean estériles, sino que esos esfuerzos deben estar dirigidos a mejorar las condiciones de vida inmediatas, pero, sobre todo, apuntando y acumulando hacia un proceso de ruptura revolucionaria con el sistema capitalista, principal causante de las desigualdades e injusticias sociales.

Publicado en el Mensuario Construyendo N° 18, correspondiente al mes de julio de 2006.