A 78 años del nacimiento del Comandante Che Guevara: ¿Se puede ser Guevarista en el Siglo XXI?

14.Jun.06 :: Opinión Guevarista

El 14 de junio de 1928 nacía Ernesto Guevara de la Serna, para la historia el Comandante Che Guevara. Al cumplirse un nuevo año de su nacimiento, quienes nos consideramos aspirantes a revolucionarios, nos sentimos en la imperiosa necesidad, desde la humildad de nuestras convicciones, de darle fuerza de actualidad al legado teórico y práctico que nos aportara el Guerrillero Heroico.



La pregunta planteada como título viene a propósito de que consideramos, quienes aspiramos a seguir la senda trazada por el Che, que se vive una etapa histórica en la que, producto de la derrota de las revoluciones latinoamericanas de los 60 y 70, y de la caída de la URSS y el campo socialista, se intentan cuestionar por parte de teóricos (y no tan teóricos) desde los métodos de análisis y las formas organizativas, hasta los métodos revolucionarios de acceso al poder por parte de la clase trabajadora y sectores populares oprimidos.
Entendemos que han sido muchos y muy valiosos los aportes que hizo a la teoría de la liberación latinoamericana, el compañero comandante Che Guevara. Más allá que puedan haber variadas interpretaciones sobre algunos aspectos en los que aportó, creemos que fue uno de los luchadores sociales que con más iniciativa, audacia, espíritu crítico y antidogmatismo aplicó la teoría liberadora del marxismo. En ese sentido es que nuestro objetivo es rescatar del Che sus aportes ideológicos y prácticos, evitando caer en el dogmatismo y en el mecanicismo, esto es, rescatar aquellas cosas que han tomado carácter de universales, que pueden ser aplicables a nuestra realidad, descartando aquellas cuestiones que se han debido aplicar en situaciones particulares, en momentos particulares.

-Ser guevarista es ser marxista-

Consideramos que para definirnos guevaristas, antes que nada debemos definirnos marxistas. Esto significa asumir la ideología del proletariado, incorporando la ciencia del materialismo dialéctico e histórico para el análisis de la realidad, que oriente la práctica transformadora revolucionaria.
A propósito del marxismo, el Che decía: “nuestra posición cuando se nos pregunta si somos marxistas o no, es la que tendría un físico al que se le preguntara si es ‘newtoniano’, o a un biólogo si es ‘pasteuriano’ (Palabras a los obreros premiados destacados en la producción. 22 de febrero de 1961). En el prólogo a El Partido Marxista-Leninista de la Dirección Nacional del Partido Único de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), en 1963, el Che nos dice: El marxista deber ser el mejor, el más cabal, el más completo de los seres humanos pero, siempre, por sobre todas las cosas, un ser humano; un militante de un partido que vive y vibra en contacto con las masas; un orientador que plasma en directivas concretas los deseos a veces oscuros de la masa; un trabajador incansable que entrega todo a su pueblo; un trabaja-dor sufrido que entrega sus horas de descanso, su tranquilidad personal, su familia o su vida a la Revo-lución, pero nunca es ajeno al calor del contacto humano”.

-Ser guevarista es ser antiimperialista-

El asumir el marxismo revolucionario conlleva el hecho de asumir una posición de clase: la defensa de los intereses de los trabajadores y del pueblo explotado. Por lo tanto, para defender estos intereses hay que enfrentarse al enemigo de los pueblos: el imperialismo. Máxime en estos tiempos en los que el imperio avanza en su expansión global violenta invadiendo, bloqueando y desestabilizando, clavando sus garras rapaces para apropiarse de los recursos económicos y naturales de países más débiles.
A propósito del imperialismo, el Che dice: “Porque ahora se aprende, como se aprende siempre en revolución, que no puede haber desunión, que no podemos luchar contra los grandes enemigos separados unos de otros; que solamente hay un enemigo común en este momento, que es el que reúne todas las enemistades que puedan caer sobre nuestro pueblo; es el que significa pereza, es el que significa opresión política, el que significa opresión económica, el que significa distorsión de nuestro desarrollo, el que significa incultura; todo eso lo significa el imperialismo.” (Intervención en la reunión de dirigentes de las empresas consolidadas y de los 25 candidatos nacionales. 16 de marzo de 1962).

-Ser guevarista es luchar por la revolución y el socialismo-

El capitalismo mundial está en crisis. Estados Unidos es el país más endeudado del planeta y necesita imperiosamente asegurarse recursos naturales y económicos para sostenerse. Éstos los obtiene de dos formas: la “pacífica” y la violenta. La primera es llevada adelante por las multinacionales saqueadoras y usurpadoras, el Fondo Monetario mediante sus préstamos leoninos y la gigantesca aspiradora de recursos que es la Deuda Externa. Para esto necesita de gobiernos cipayos, alcahuetes y sumisos como los que pululan en América Latina -incluyendo el nuestro-, con honrosas excepciones como la Cuba Socialista y los procesos antiimperialistas de Venezuela y Bolivia.
La segunda vía, la violenta, es bastante más conocida por ser más explícita: invasión de Afganistán e Iraq, apoyo a Israel contra Palestina, apoyo a los paramilitares en Colombia, intervención en Haití, etc.
Como decíamos unas líneas más arriba, nuestro país y su gobierno se encuadra entre quienes sostienen una posición sumisa frente al imperio. Decimos sumisa, aunque en algunos aspectos se ha mostrado directamente pro-imperialista. Ejemplos sobran: firma de una carta de intención de corte cipaya con el FMI, mantener privatizada el agua en Maldonado y Canelones, pago adelantado de Deuda Externa, firma de un tratado de inversiones con los yanquis, envío de tropas a Haití y a la Unitas, defensa a ultranza del capital extranjero, personificado hoy en las plantas de celulosa, besos y abrazos con el asesino Bush y la criminal Condoleezza Rice, besos y abrazos con el fascista Uribe, etc., etc., etc.
Este gobierno lleva adelante la más feroz política antipopular encubierta que jamás se haya visto en nuestro país. Decimos encubierta porque, utilizando un discurso seudoizquierdista se aplican a rajatabla medidas neoliberales y en algunos casos fascistizoides.
En este marco, creemos que los militantes y organizaciones de izquierda debemos empezar a generar referencias para nuestro pueblo. Entendemos que esto se hace con campañas de denuncia y movilización contra aquellas medidas del gobierno que atacan directamente los intereses de los trabajadores y el pueblo. Para esto no hay que ser moderados: “la ‘moderación’ es otra de las palabras que les gusta usar a los agentes de la colonia, son moderados, todos los que tienen miedo o todos los que piensan traicionar de alguna forma. El pueblo no es de ninguna manera moderado” (Che al Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes. 28 de julio de 1960).
Esta campaña de denuncias tiene que tener un objetivo claro: la organización del pueblo para asumir la lucha por sus intereses. Somos concientes que esto no se hace de un día para el otro. Las revoluciones no se hacen de un día para el otro. Pero entendemos que el camino debe ser ese. Los intentos de acceder al poder por la vía electoral, obteniendo el gobierno y después lograr el poder, si se es consecuente en la intención de llegar al socialismo, indefectiblemente terminan en guerra civil, en lucha de clases franca y desembozada. Los cambios verdaderos, profundos, radicales solo son posibles mediante una revolución. Una revolución que derroque el poder de la oligarquía e instaure el poder del pueblo, en un tránsito initerrumpido hacia el socialismo.
Aclaramos que no descartamos a priori la lucha electoral, pero, al respecto, vienen bien algunos conceptos del comandante Guevara: “y cuando se habla del poder por la vía electoral, nuestra pregunta es siempre la misma: si un movimiento popular ocupara el gobierno de un país por amplia votación popular, y resolviese, consecuentemente iniciar las grandes transformaciones sociales que constituyen el programa por el cual triunfó, ¿no entraría en conflicto inmediatamente con las clases reaccionarias de ese país?, ¿no ha sido siempre el ejército el instrumento de la opresión? Si es así, es lógico razonar que ese ejército tomará partido por su clase y entrará en conflicto con el gobierno constituido. Ese gobierno puede ser derribado mediante un golpe de Estado más o menos incruento y volver a empezar el juego de nunca acabar(…) Lo que nos parece difícil es que las fuerzas armadas acepten de buen grado reformas sociales profundas y se resignen mansamente a su liquidación como casta” (extraído del artículo “La experiencia de la Revolución Cubana”, escrito en octubre de 1963).
Finalmente nos preguntamos: ¿están erradas las apreciaciones hechas por Guevara hace más de cuarenta años?, ¿han cambiado las condiciones de explotación y opresión de nuestros pueblos?, ¿no existen más las clases en la sociedad y la lucha entre ellas?, ¿ha desaparecido el imperio y sus organismos de dominación? Creemos que no. Por lo tanto no solo estamos convencidos de que se debe ser revolucionario, sino que es el único camino que le queda a los pueblos para liberarse de la opresión y la explotación.