Opinión Guevarista: Solo la lucha popular puede impedir la firma del TPPI con EEUU

06.Jul.06 :: Opinión Guevarista

Cómo jóvenes guevaristas, revolucionarios, hacemos desde aquí un llamado a todas las organizaciones sociales y políticas que se definan clasistas y de intención revolucionaria a movilizarse, a generar conciencia y organización para pelear contra el enemigo principal de la humanidad: el imperialismo yanqui. Incluida en esta lucha debe estar la denuncia sin tapujos y sin medias tintas de las políticas entreguistas y obsecuentes de los gobernantes pro-imperialistas.



SOLO LA LUCHA POPULAR PUEDE IMPEDIR
LA FIRMA DEL TRATADO DE INVERSIONES CON EEUU

Mucho se ha escrito, mucho se ha dicho sobre el tratado de inversiones con EEUU. Pero el hecho de volver a mencionarlo, no necesariamente significa repetir lo ya expresado.
Intentaremos denunciar nuevamente lo nefasto de la aprobación del Tratado de Protección de Inversiones con los EEUU. El espacio es poco, por lo tanto deberemos ajustar el contenido a la forma, intentando no perder profundidad ni esquematizar el análisis.
El 4 de noviembre el Canciller Gargano firmó en la IV Cumbre de las Américas el Tratado de Promoción y Protección de Inversiones Recíprocas entre Uruguay y EEUU, lo que para nosotros en definitiva es un tratado de protección de las inversiones yanquis en Uruguay. Esta firma significa que se ha elegido el camino de la subyugación frente al imperio y sus imposiciones, lo que hace a este gobierno absolutamente responsable de las acciones que el pueblo asuma para demostrar su disconformidad con este tipo de políticas.
Este hecho provocó que se realizara una manifestación en la Ciudad Vieja de Montevideo, donde terminaron procesados cuatro compañeros militantes sindicales y sociales. Los primeros cuatro presos políticos del gobierno autoproclamado progresista compuesto por ex-izquierdistas.
La subyugación y subordinación con las imposiciones del imperio es tal, que ha sido firmado este tratado, el cual ha pasado al parlamento, donde con seguridad será aprobado por mayoría. Una mayoría que la componen los representantes de la oligarquía criolla, por intermedio del Partido Nacional y el Partido Colorado, así como también por parte de los nuevos defensores de la clase burguesa, por intermedio del Partido Socialista (con la sola excepción del diputado Chifflet), Partido Comunista (que se manifiesta en contra pero que lo votará por disciplina partidaria), Asamblea Uruguay, Vertiente Artiguista, Nuevo Espacio, Alianza Progresista y el MPP (donde las bases están en contra, pero los parlamentarios ex-guerrilleros se “comerán el pan podrido”), por nombrar los más representativos.
Un tratado impulsado por los EEUU a manera de “Plan B”, al no poder imponer el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) por las resistencias encabezadas por Venezuela, Brasil y Argentina.

Este tratado es un arma sofisticada de anexión, de colonización.

Su aprobación exterminará la industria nacional, legalizará el saqueo de nuestros recursos naturales, fomentará la instalación de industrias contaminantes, aumentará la desocupación y condenará a nuestro pueblo a vivir en la más absoluta miseria y marginación. Además nuestro país pasaría a apoyar la ley Helms-Burton que busca matar de asfixia e inanición al pueblo cubano. En tercer lugar, este tratado autoriza a los EEUU a intervenir militarmente en caso de que el tratado sea violado, por ejemplo: si los trabajadores ocupan la empresa, si el estado la interviene, si es expropiada, si el pueblo se niega a que se lleven el agua, etc., etc. Todo esto es pasible de sanciones económicas y hasta de intervenciones militares. Por lo tanto, este tratado aumentará en cifras astronómicas la deuda externa y además si no se paga nos invaden.
Habría mucho más que agregar, en lo que tiene que ver con las violaciones, sobre todo desde el punto de vista jurídico y constitucional. Pero bien sabemos que esas leyes y la propia constitución, forman parte de la superestructura que día a día cae con todo su peso sobre la clase trabajadora. Por eso mismo, no es nuestra función, ni nuestro interés, defender el marco legal que permanentemente oprime a los asalariados y desocupados de nuestro pueblo, que legaliza la desigualdad y la pobreza, que condena a amplios sectores de nuestro pueblo a vivir sin luz, sin agua, sin techo. Ese mismo “marco legal”, esa “legislación”, hecha por y para la clase burguesa que hoy tiene miles de presos sociales y cuatro presos políticos.

Entonces, ¿qué hacer?

Hay que rechazar la aprobación del tratado. Hay que impedirlo por todos los medios, priorizando la movilización y la confrontación. Debemos apostar a concientizar a nuestro pueblo, convencerlo de que solo la lucha puede impedir ésta y futuras entregas. Aun en caso de que sea ratificado, deberemos prepararnos para luchar por su derogación, cómo se ha luchado históricamente contra la ley de caducidad.
Cómo jóvenes guevaristas, revolucionarios, hacemos desde aquí un llamado a todas las organizaciones sociales y políticas que se definan clasistas y de intención revolucionaria a movilizarse, a generar conciencia y organización para pelear contra el enemigo principal de la humanidad: el imperialismo yanqui. Incluida en esta lucha debe estar la denuncia sin tapujos y sin medias tintas de las políticas entreguistas y obsecuentes de los gobernantes pro-imperialistas.
Como jóvenes guevaristas llamamos a todos los jóvenes de nuestra clase a organizarse; ya sea en sindicatos, organizaciones barriales, zonales, gremios estudiantiles, organizaciones políticas, etc. Porque sólo la lucha es garantía de triunfo. Sólo la lucha es garantía de liberación y de un futuro digno para nuestros hijos.
Sólo la lucha y el enfrentamiento liberará a los compañeros, presos por luchar contra el imperio y contra el capitalismo.
Sólo la revolución liberará a nuestro pueblo y nos llevará hacia el socialismo.