Juventud Guevarista


Conversando con el Che

Publicado en Convicciones N°3. Diciembre de 2011 :: 25.06.12

Extractando partes de discursos, escritos y entrevistas a Ernesto Che Guevara daremos forma a un diálogo, donde le preguntaremos sobre los temas medulares que también en esta etapa, siguen atravesando nuestros pueblos. La vigencia del legado ideológico del Che, su meridiana claridad así lo permiten. Retomemos entonces, en este No3, las “conversaciones con el Ché”.

Juventud Guevarista: En nuestro país , el gobierno llamado “progresista” , abre de par en par el país al capital financiero internacional , nos dice el gobierno, que la inversión extranjera es la única salida para el país; se concentra y extranjeriza la tierra, se entregan los recursos naturales , aprueban una ley de privatizaciones…
Che: “…La palabra progresista es una palabra ambigua…” la moderación es otra de las palabras que les gusta usar a los agentes de la colonia, son moderados, todos los que van a traicionar de alguna forma…el pueblo no es de ninguna manera moderado.”
“Es la penetración de los capitales de los países desarrollados, la condición esencial para establecer la dependencia económica. Esta penetración adquiere formas diversas. Se presenta como préstamos en condiciones onerosas, inversiones que sujetan a un país dado a los inversionistas, dependencia tecnológica casi absoluta del país dependiente, control del comercio exterior por los grandes monopolios internacionales, y en último extremo, utilización de la fuerza como potencia económica para reforzar las otras formas de explotación.”
“Un enano de cabeza enorme y tórax henchido es el “subdesarrollo”, en cuanto que a sus débiles piernas a sus cortos brazos no armonizan con el resto de su anatomía, es el producto de un fenómeno teratológico que ha distorsionado su desarrollo. Eso es lo que somos los suavemente llamados “subdesarrollados”, en verdad países coloniales, semicoloniales o dependientes. Somos países de economía distorsionada por la acción imperial, que ha desarrollado anormalmente las ramas industriales o agrícolas necesarias para complementar su compleja economía. El subdesarrollo o desarrollo distorsionado, conlleva peligrosas especializaciones en materias primas que mantienen la amenaza del hambre a todos nuestros pueblos. Nosotros, los “subdesarrollados”, somos también los del monocultivo, los del monoproducto, los del monomercado. Un producto único, cuya incierta venta depende de un mercado único que impone y fija condiciones: he aquí la gran fórmula de la vieja y eternamente joven divisa romana: divide e impera.
El latifundio, pues a través de sus conexiones con el imperialismo plasma completamente el llamado “subdesarrollo”, que da por resultado los bajos salarios y el desempleo.
Este fenómeno del bajo salario y el desempleo, es un círculo vicioso que da cada vez más bajos salarios y cada vez más desempleos, según se agudizan las grandes contradicciones del sistema, y constantemente a merced de las variaciones cíclicas de su economía crean lo que es el denominador común de los pueblos de América, desde el Río Bravo al Polo Sur. Este denominador común, que pondremos con mayúscula y que sirve de base de análisis para todos los que piensan en estos fenómenos sociales se llama: HAMBRE DEL PUEBLO, cansancio de estar oprimido, vejado, explotado al máximo (ante el miedo de engrosar la enorme masa de desempleados) para que se exprima de cada cuerpo humano el máximo de utilidades, derrochadas luego, en las orgías de los dueños del capital.
“La participación que nos toca a nosotros, los explotados y atrasados del mundo, es la de eliminar las bases de sustentación del imperialismo: nuestros pueblos oprimidos, de donde extraen capitales, materias primas, técnicos y obreros baratos y adonde exportan nuevos capitales, -instrumentos de dominación-, armas y toda clase de artículos, sumiéndonos en una dependencia absoluta.
El elemento fundamental de esa finalidad estratégica será, entonces, la liberación real de los pueblos; liberación que se producirá, a través de la lucha armada, en la mayoría de los casos, y que tendrá, en América, casi indefectiblemente, la propiedad de convertirse en una revolución socialista.”

J.G: En nuestra Latinoamérica llevamos varios años de gobiernos socialdemócratas, en algunos casos más de una década, estos gobiernos son fruto de las rebeliones populares, de la lucha de esos pueblos, de las ansias de cambio de las masas americanas; estos gobiernos hablan de socialismo y de antiimperialismo, sin embargo no van a fondo contra las estructuras de la dependencia, el latifundio, los monopolios internacionales, el capital financiero.
Che: “Una vez iniciada la lucha antiimperialista , es indispensable ser consecuente y se debe ser y dar duro, donde duela, constantemente y nunca dar un paso atrás, siempre adelante , siempre contragolpeando , siempre respondiendo a cada agresión con una más fuerte presión de las masas populares. Esa es la forma de triunfar.”
“…En las fuerzas progresistas de algunos países de América existe una confusión terrible entre objetivos tácticos y daría por resultado, la pérdida total de sus posesiones en estratégicos; en pequeñas posiciones tácticas se ha querido ver grandes objetivos estratégicos. Hay que atribuir a la inteligencia de la reacción el que haya logrado hacer de estas mínimas posiciones defensivas el objetivo fundamental de su enemigo de clase.
En los lugares donde ocurren estas equivocaciones tan graves, el pueblo apronta sus legiones año tras año para conquistas que le cuestan enormes sacrificios y que no tienen el más mínimo valor. Son pequeñas colinas dominadas por el fuego de la artillería enemiga. La colina parlamento, la colina legalidad, la colina huelga económica, la colina aumento de salarios, la colina constitución burguesa, la colina liberación de un héroe popular…Y lo peor de todo es que para ganar estas posiciones hay que intervenir en el juego político del estado burgués y para lograr el permiso de actuar en este peligroso juego, hay que demostrar que se puede estar dentro de la legalidad burguesa. Hay que demostrar que se es bueno, que no se es peligroso, que no se le ocurrirá a nadie asaltar cuarteles, ni trenes, ni destruir puentes, ni ajusticiar esbirros, ni torturadores, ni alzarse en las montañas, ni levantar con puño fuerte y definitivo la única y violenta afirmación de América: la lucha final por su redención.
Contradictorio cuadro el de América; dirigencias de fuerzas progresistas que no están a la altura de los dirigidos; pueblos que alcanzan alturas desconocidas; pueblos que hierven en deseos de hacer y dirigencias que frenan sus deseos La hecatombe asomada a estos territorios de América y el pueblo sin miedo, tratando de avanzar hacia la hecatombe, que significará, sin embargo, la redención definitiva. Los inteligentes, los sensatos, aplicando los frenos a su alcance al ímpetu de las masas, desviando su incontenible afán de lograr las grandes conquistas estratégicas: la toma del poder político, el aniquilamiento del ejército, del sistema de explotación del hombre por el hombre. Contradictorio, pero esperanzador, las masas saben que “el papel de Job no cuadra con el de revolucionario” y se aprestan a la batall


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