Los mártires estudiantiles: ejemplo de rebeldía revolucionaria

14.Ago.09 :: Opinión Guevarista

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En este 14 de agosto se cumplen 41 años del asesinato de Líber Arce a manos de la policía bajo el gobierno de Jorge Pacheco Areco. Líber era estudiante de odontología, integrante de la UJC y militante estudiantil; fue el primero de muchos estudiantes asesinados, secuestrados y encarcelados bajo el “pachecato”, el gobierno de Bordaberry y la dictadura encabezada por éste a partir del 27 de junio de 1973.



Líber, al igual que muchos otros, murió luchando por mejorar las condiciones de vida del pueblo explotado, no sólo por las reivindicaciones particulares del movimiento estudiantil. En aquellos días la solidaridad entre obreros y estudiantes era muy fuerte y se evidenciaba en movilizaciones y acciones reivindicativas tanto de unos como de otros. Los obreros apoyaban a los estudiantes en sus reclamos y los estudiantes hacían lo propio con los trabajadores.

Eran tiempos de auge de lucha revolucionaria. Obreros y estudiantes luchaban por el cambio profundo, radical de la estructura económico-social. Luchaban por derribar el capitalismo y construir el socialismo. Esas eran las ideas que guiaban a los jóvenes de todo el mundo, impulsados por la construcción del socialismo en Cuba; las luchas anticoloniales y antiimperiales de Asia y África; el ejemplo de la resistencia vietnamita contra la invasión yanqui; los procesos socialistas en China, URSS y Europa del Este; los levantamientos de estudiantes y obreros en toda América; el surgimiento de los movimientos guerrilleros en México, Colombia, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Chile, Brasil; la caída del Comandante Che Guevara en Bolivia en 1967; las movilizaciones estudiantiles en Europa con su punto más alto en el conocido “mayo francés” de 1968, etc.

Eran tiempos diferentes a los de hoy. Al menos en cuanto a los niveles de lucha y radicalidad de los métodos y las propuestas políticas. Pero no muy diferentes en cuanto al grado de opresión y explotación que viven nuestros pueblos hoy.
El imperialismo sigue existiendo como en los 60. Sigue oprimiendo, sojuzgando, invadiendo, bombardeando y asesinando pueblos. Los gobiernos de los países capitalistas dependientes, son quizá más dependientes hoy que en aquellos tiempos, producto de la cada vez más impagable deuda externa, de la dependencia económica y política, de las intervenciones del FMI, el BM y el BID, etc.

El imperialismo se ha fortalecido producto de la victoria contra el campo socialista (burocrático). Muchas organizaciones de izquierda desorientadas por la derrota político-militar de los 70 han modificado el rumbo: ya no aspiran al socialismo, pretenden reformar y mejorar el capitalismo. Pero sin romper con la dependencia con el imperialismo. Se intentan cambios al sistema sin tocar los resortes fundamentales: la posesión de las tierras, las fábricas y el sistema financiero. Es una vía muerta a la liberación nacional y social.

Es a los jóvenes trabajadores y estudiantes a quienes nos toca levantar las banderas por las que cayeron aquellos jóvenes. Junto a aquellos viejos luchadores que no han claudicado, que no han abandonado la lucha por la emancipación de los trabajadores, por la liberación nacional y el socialismo.

Los jóvenes de hoy, en su mayoría, vivimos bajo un sistema que nos oprime, explota y nos roba el futuro. Las drogas como la pasta base nos alienan y destruyen transformándonos en bestias capaces de agredir hasta nuestros seres más queridos o capaces de hacer cualquier cosa para poder satisfacer una necesidad que no esta cubierta por los planes sociales y culturales de políticas juveniles.

La desocupación, precariedad laboral y salarios sumergidos impiden nuestra independencia del seno paterno. El mayor porcentaje de desocupación recae sobre los menores de 25 años. Los salarios que promedian 5000 o 6000 pesos imposibilitan costear los estudios y la posibilidad de independizarse. La falta de trabajo decente y el flagelo de las drogas, en combinación con otros factores, lleva a que muchos jóvenes caigan en la delincuencia y terminen engrosando la población carcelaria o los institutos para adolescentes.

La deserción estudiantil es casi de un 40% de la masa que ingresa a los planes formales de estudio, abandono que se da en el marco de la falta de propuestas atractivas y planes rebajados con los que no se aprende lo suficiente como tener un nivel mínimo de formación.

Los bajos salarios y los malos planes de vivienda impiden el acceso de los jóvenes a las mismas, trabajar y estudiar es cada vez más difícil. Los planes de estudios pactados con los organismos internacionales de crédito apuntan a formar individuos sin mentalidad crítica y con conocimientos enfocados a las necesidades de mercado. Además, quien trabaja apenas puede costear sus gastos personales y se hace cuesta arriba acceder a libros, materiales de estudio y boletos. Los centros de estudio tienen dificultades edilicias ya porque están en mal estado o porque no tienen capacidad para albergar a la población estudiantil. Todo esto conspira para que estudiar y formarse no sea seductor para muchos jóvenes de hoy.

Esta es, a grandes rasgos, la realidad de los jóvenes en la actualidad, en su mayoría.

Las condiciones están dadas para que los jóvenes nos organicemos y luchemos para cambiar esta realidad y construyamos nuestro futuro. Un futuro que deberá ser de liberación nacional y socialismo.

¡A vencer!

14 de agosto de 2009
juventudguevarista@gmail.com
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